La Polémica Digital

Espacio para debatir sobre Cuba

Esos niños en la escalera del tren

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Nepal

Hay varias cosas que uno hace cuando llega a un sitio nuevo. Escoger un rincón, por ejemplo. Tu rincón. No importa el tamaño. Apenas debe tener el espacio justo para cobijarte. Yo escogí aquella ventana. Una ventana inmensa de cristal medio empañado que está en el segundo piso de un Starbucks cerca de Harvard Square. Acomodaba el butacón enfrente, ponía la laptop en mis piernas y subía los zapatos en la cornisa. Cuando comencé a mirar de manera crítica a Starbucks, cuando comprendí que el consumo sirve para pensarnos, intenté olvidar aquella ventana y me fui a los cafés locales, “a dejar el dinero en la ciudad”.

A veces miraba de reojo el cristal e intentaba recordar aquellos días en que iba al supermercado y terminaba chateando en Facebook porque no encontraba los frijoles negros de granos y aquello me parecía lo más gracioso del mundo. La ventana me devolvía mis momentos de ingenuidad y desamparo, y también de soledad durante esos primeros meses en Cambridge. Me evitaba llegar a mi apartamento lejos de Cuba. Me devolvía un mundo caótico fuera de Harvard. Porque la ventana está justo a la salida del tren y yo me quedaba horas mirando a la gente entrar y salir por las escaleras eléctricas. Yo veía a los cansados, a los felices, a los apurados, a los preocupados. Yo tenía tiempo para sentarme a mirar. Porque lo mejor que uno hace cuando quiere conocer de verdad un sitio es callarse la boca y mirar.

Casi seis meses después regresé a la ventana, “mi ventana”. En una suerte de ritual de despedida compré el chocolate de siempre, subí instintivamente las escaleras, pero había alguien sentado en mi esquina. Justo en mi butacón. Y tenía la laptop en sus piernas y los zapatos en la cornisa. Busqué otra mesa y escuché trece canciones seguidas de Pablo hasta que se levantó. Me acurruqué en mi butacón, cambié a Silvio y volví a mirar a la gente pasar. Y vi a los niños.

Eran tres, y vestían de naranja, y de verde, y de negro, y llevaban unos cubitos medianos en las manos con un cartel que no alcanzaba a leer. Y paraban a las personas y les decían algo que yo no alcanzaba a escuchar. Y de vez en cuando lograban que les dejaran caer unos billetes o unas monedas. Yo creía que estaban pidiendo limosnas. Porque los niños que llevan cubos en las manos han de estar pidiendo limosnas, ¿no?

No hubo una despedida formal. Empaqué mi laptop, tomé mi abrigo prestado y bajé las escaleras. Me acerqué a los niños y vi el cartel. Yo apenas podía leerlo, porque los niños corrían de un lado a otro detrás de la gente. Hasta que el más pequeño se acercó y solo dijo Would you like to donate for Nepal? Eché todas las monedas que tenía en su cubo, mientras miraba al señor de la corbata explicarle a otro de los niños que no tenía cash. Un poco más lejos estaban los padres, una señora de pelo muy negro que encendía una vela en la vigilia improvisada por la comunidad nepalí. Una vigilia parecida a la que días antes reunió a cientos de personas en Copley Square, la misma donde Amit Dixit decía que esa noche todos éramos nepalíes, como los niños que estaban a la salida del tren.

Written by Elaine Díaz

abril 29, 2015 a 11:57 pm

Publicado en Desde Cambridge

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3 comentarios

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  1. Hasta una desde una ventana de “fivebucks” (slang para Starbucks) se aprende álgo!..y hasta todas tus monedas pudiste dár al Nepál sin que alguien te cuestionara!..con esas cosas yo tambien me quedo.

    reinaldo

    abril 30, 2015 at 12:50 am

    • No empieces…. que es la una de la mañana en Cambridge… No me hagas despertar al presidente del CDR.

      Elaine Díaz

      abril 30, 2015 at 12:52 am

  2. Ja,ja,..aprovecho que ahóra son las 3:55 am en tu Cambridge Florido para dejarte un saludo sin que protestes y de paso,hacerte sabér que estos ultimos dós posts ya consiguen la categoría de Cuentos,(de esas cosas que hacian Octavio Páz y un tál Julio Cortázar),se nota que te vinieron estos ultimos estudio y me permito citar a uno de los grandes cuando dijo..”La Técnica es la Técnica y sin Técnica no hay Técnica”

    reinaldo

    abril 30, 2015 at 4:03 am


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