Domingos

comida

Los domingos no había mucho que hacer en Campo Florido. Los domingos de los años ’90 eran especiales. No teníamos mucha ropa. No teníamos muchos zapatos. Para ser exactos teníamos unos zapatos de salir, unos para la escuela y las chancletas. No teníamos televisor en casa. El domingo en Campo Florido, durante los años ’90, era el día más lindo de todos. Nos reuníamos cinco primas que no entendían qué rayos era el período especial a ver Matinee Infantil en casa de mi abuela. Mi abuela, después de trabajar cuarenta años en una vaquería, se ganó el primer televisor a color del barrio. El domingo mi mamá me hacía pollo. Tardé un tiempo en entender que para que hubiera cuatro pollos para mí al mes mi mamá comía huevos en silencio. Y yo tenía mi pollo y mis muñequitos a color y era feliz… Hoy hay pollo y hay muñequitos a color… Dónde estarás tú, tati?

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