Excluidos

El buenazo de Fidel Alejandro me invitó a compartir sus clases de Aplicaciones computacionales en el grupo de segundo año de Periodismo. Como parte del rediseño del plan de estudios, Fide preparó un programa de lujo donde los muchachos aprenden nociones básicas de edición de audio, imágenes, videos, gestión incipiente de redes sociales y búsqueda y recuperación de información en la web. Mi conferencia iba sobre los derechos de autor – porque los estudiantes cubanos no pueden seguir usando Word sin que al menos les dé cargo de conciencia-. Y mi power point tenía un montón de imágenes cómicas para ganar la atención de un grupo inquieto y desafiante.

Captura de pantalla
Captura de pantalla

Nada más que escribí en la pizarra “Derechos de autor para periodistas” un alumno comentó, obviándome olímpicamente, “¿y eso existe?”. Le conté que sí, que claro que existía y que incluso podían demandarlo por violar el copyright – si nos pusiéramos tremendistas a nivel legal, cosa que no va con el calor y la pachanga asociadas a Cuba -. “Profe, pero si en los medios cubanos todo el mundo se roba las imágenes de Internet y ni siquiera le dan el crédito”, respondió. Y ahí comienza uno a pasar pena ajena.

Ciertamente, la apropiación indebida de imágenes procedentes de sitios web extranjeros es una práctica generalizada en la prensa cubana actual; a tal punto, que bien merecería un pleno de la UPEC; de esos donde se habla de los jóvenes periodistas que trabajan en OnCuba, por ejemplo. Pero también es cierto que en la prensa cubana todo el mundo es mayorcito de edad; y pululan en Internet los tutoriales para recuperar imágenes que no tengan derecho de autor o que hayan sido publicadas bajo licencias Creative Commons. Por lo tanto, al tema, el tiempo justo dentro la clase, trece segundos.

Mi idea del derecho de autor y el copyright para periodistas iba por otro lado. “¿Ustedes no se sienten profundamente excluidos?”. Antes de que se formara la apoteosis por la conexión a Internet añadí que la idea ni siquiera iba por ahí, que aun siendo internautas con todas las de la ley, y perteneciendo al 25 por ciento que ha accedido alguna vez a la Red desde Cuba, seguían estando deprimentemente excluidos.

“Si alguno de ustedes, en un arranque de docentismo nunca antes visto, saliera del aula a buscar lo que se ha publicado en la Web of Science sobre el derecho de autor durante el año 2013, encontraría un montón de artículos a un nombre de usuario y contraseña de distancia”. Un nombre de usuario y una contraseña costosísimos, que la Universidad de La Habana, en su infinita pobreza, no puede darse el lujo de pagar.

De esa suerte de exclusión quería hablarles, desde el optimismo, claro está. Cualquiera que me conoce sabe que para mí la clase es una fiesta y a las desgracias hay que sacarles partido, sin desconocerlas. Yo necesitaba que aquellos veinte seres humanos se deprimieran profundamente; para que pudieran entender los por qué detrás de la descarga masiva de artículos académicos de Aaron Swartz – que terminó costándole la vida -. Quería que entendieran, de paso, que un trabajo de clases no se hace con Monografías.com o el Rincón del Vago y que el copyright, para nosotros los cubanos sin tarjetas de crédito, significaba una suerte de apartheid cognoscitivo.

Y ya en el colmo del dramatismo, quería enseñarles un grupo pequeño en Facebook; ese Facebook donde todos somos víctimas, según el documental más catastrofista televisado nacionalmente. Un tímido espacio donde reina una suerte de comunismo del conocimiento llamado “Bájame este paper, porfa!”; que funciona desde el más absoluto desinterés y bajo normas mínimas de decencia y respeto entre quienes tienen acceso a las grandes bases de datos y envían por correo electrónico los artículos a los excluidos. Un grupo que, por cierto, le queda demasiado grande a La tendedera; red social que olvidó oportunamente que los palitos 2.0, para que funcionen, deben estar diseminados por todos los lugares del mundo y no recogiditos en alguna caja llamada Joven Club.

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15 Comments

  1. Hola Elaine, mi nombre es darsi fernández, soy abogada, “especialista” -si es que puede llegarse en la vida a algo parecido a eso- en derechos de autor y me encantaría conversar contigo sobre el tema, al que me dedico hace más de 25 años y sobre el que encuentro pocos interlocutores polémicos en Cuba, a pesar de que en mi opinión hay detrás mucha, pero mucha tela jurídica, cultural, política y hasta filosófica que cortar. Te imagino ocupada, pero si tienes tiempo y ganas para esto, me encantaría.

    Gracias

  2. personalmente participe en esa clase y aprendimos cantidad, de hecho le pedimeos a la profesora que cuando tuviera un tiempo volviera por el aula, pues aun le quedan cantidad de cosas interesantisimas por explicarnos al respecto; tal vez ella no lo sepa pero sembro una gran curiosidad en un tema al que por desconocimiento restamos importancia. sin dudas, una de las mejores clases que he vivido. saludos

    1. Gracias, Javier; yo estaba un poco asustada, porque el tema se las trae; pero cuando los vi discutiendo tan animados y con tanta madurez, tanta inteligencia y tantos argumentos, a mí me dio la alegría del siglo ;-)… Ya me pasaré por el aula de nuevo aunque solo sea para saludar y agradecerles,
      Abz,
      E

  3. Bueno, que decir de esta clase, yo que estuve ahí todavía hoy me acuerdo de la magnificiencia de la clase, gracias a la profe Elaine, pase de nuevo y no a saludar, sino a darnos a otra clase, por cierto, espero que su blog sea con los conceptos de CopyLeft, porque me llevo el articulo para que mis amigos lo vean.
    Saludos

    1. Nada de Copyleft o es que acaso no sabes leer, primero tienes que tocar la puerta y despues pedir permiso para entrar y agarrar algo.

      Terminos de Uso
      Prohibido reproducir y republicar los artículos de este espacio sin el consentimiento de su autora.

  4. La revolucion tiene un “copyright” sobre los derechos de “copyright”.

    Si es autorizado por la revolucion es legal. No importa su procedencia.

    Si no es autorizado por la revolucion es ilegal. No importa cuan legal sea su procedecia.

  5. Elaine Díaz, cara:

    En Cuba más del 99% de las PC trabajan con los sistemas operativos Windows de Microsoft, incluidos la mayoría de los servidores de ministerios y empresas del estado -que son todas- y no se paga por su uso. Lo mismo sucede con el resto del software, como Microsoft Office, antivirus, etc. Además, desde hace decenas de años los principales libros de texto que se utilizan en las universidades cubanas son copiados sin autorización ni paga a sus autores y la inmensa mayoría de los films que se exhiben en los cines y en la televisión, incluidas la generalidad de las telenovelas extranjeras y la música que se transmite en la radio y TV corren igual suerte. Todo ello con la anuencia y apoyo del estado cubano.

    Ante tal panorama y burla al derecho de autor, me resulta al menos sorprendente, además de bastante absurdo, que una profesora imparta una clase en una universidad cubana para explicar a los alumnos lo que es el copyright, porque le preocupa que los periodistas cubanos utilicen fotografías e imágenes con derecho de autor en los artículos que se publican en la prensa cubana, cuando por ejemplo, el Power Point utilizado por la profesora para impartir la clase, casi seguro es “pirateado”. Espectáculo kafkiano sin duda, pero muy propio de la Cuba actual.

  6. y que el copyright, para nosotros los cubanos sin tarjetas de crédito, significaba una suerte de apartheid cognoscitivo.

    Por supuesto y tienen que darle gracias al gobierno por crear ese apartheid economico de la cual nadie tiene tarjeta de credito, ni creditos para comprar casas o carros, pues la moneda creada no vale nada fuera de Cuba, son como los Tokens que te dan en Disneylandia solo tienen valor dentro del parque fuera de el no vale nada.

  7. muy buen artículo pero estoy de acuerdo con OsoMichuacano, es contradictorio que usted hable de ese tema y solo se refiera a una pequeña porción y no a la terrible violación de los derechos del autor que hace todo el gobierno y que de hecho son muy pocos los esfuerzos que se hacen en contra de esto. Y que además use usted windows 8 y MS Office 2013 seguro seguro que ninguno pagado. Uno esperaría que al menos usara libre office, no digo ya linux pero si al menos una suite de ofimática libre.
    Yo creo que se debe actuar como dice buena fé: Ya no proclamo ser nada Que haga un par de años, no haya practicado.
    O predicar con el ejempo o como quiera decirle…

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