La Polémica Digital

Espacio para debatir sobre Cuba

Respuesta de Silva

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Por: Luis Silva

El día 1ro. de diciembre de 2008 fue publicado un comentario sobre la Gala de Premiación de los Lucas, espacio que promueve el video clip cubano. Por la polémica que generó el artículo, decidimos reproducir el comentario de su conductor, Luis Silva.

Hola, mis saludos para todos los blogueros.

Me tomo la atribución de escribir en este blog de Elaine (la cual no conozco, ni sé a qué se dedica) y dar mi opinión sobre el artículo dedicado a los Premios Lucas del año 2008, aprovechando que mis tiras del pellejo y las del mencionado proyecto, andan rondando por este blog.

Lo primero que voy a decir es que mi posición NO es la de justificar a la televisión y mucho menos mi trabajo. Pero me parece que han sido muy duros los comentarios, y a la vez un tanto superficiales.

A lo mejor “estecubano” (me refiero al chico que escribió) o Leyanid (la otra muchacha que unas pocas palabras arremetió contra mí) tienen toda la razón al decir que soy malísimo como conductor.

Wao, posiblemente hoy me tenga que tomar un meprobamato para dormir bien. Jejeje. Esa es su opinión y yo la respeto. Bueno, ¿qué le voy a hacer? No me puedo cortar las venas. (Aclaro a Leyanid que malísimo se escribe con S no con C).

Jamás me imaginé haciendo televisión. Y mucho menos me imaginé delante de 5000 personas en el Karl Marx, conduciendo una gala de Lucas, proyecto que tuve que asumir cuando me llamaron por la salida de Rigo. Si mañana me citaran y me dicen: “Silva, no sirves para esto, te tenemos que sustituir”, pues tranquilo, pa´lante. Me sigo dedicando a mi cibernética, a mis clases en la universidad, que en definitiva fue lo que estudié.

Lo que pasa que eso todavía no ha sucedido. Y cada vez son más las personas que me paran en la calle (blancos, negros y amarillos, aclaro, no soy racista) para elogiarme el trabajo, tanto de Canal Habana, como de Pánfilo, como de Lucas, como las propias imitaciones de Silvio y Alfredito que tanto ofendieron a Elaine.

Elaine, me sorprende que siendo una chica tan joven, tengas tan poco sentido del humor, poco sentido de la sátira, de la parodia. De algo tan efectivo dentro del humor como es la DESCONTEXTUALIZACIÓN de las cosas. ¿Te imaginas a Pedro Luis Lazo, el pitcher del equipo Cuba, cantando en los Van Van? ¿O a Eusebio Leal narrando un juego de pelota? Eso tiene que resultar hilarante, divertido.

Simplemente, lo sacaste de un contexto y lo metiste en otro totalmente ajeno al que has estado acostumbrado a verlo. Siempre hay alguien que va a venir y decir: “¡Qué falta de respeto. Mira que poner a Eusebio Leal a narrar un juego de pelota! Una personalidad de este país. ¿Qué se cree ese Silva? Qué falta de respeto.” Creo que una de esas fuiste tú, Elaine. ¿Se imaginan a Silvio y a Alfredito cantando regguetón?

¿Has visto las caricaturas gráficas de Alicia Alonso, hechas por el caricaturista, dibujante y pintor pinareño Fausto García González, o por Juan David, el caricaturista mayor; donde le ponen una nariz y boca de exageradas dimensiones? ¿O la caricatura gráfica del propio Fidel? ¿Alguien las tildó de irrespetuosas, de burlonas?

Son, solo eso, caricaturas, que se han convertido en obras de arte. Lo que yo hago, salvando las distancias de esos maestros gráficos, Elaine, es eso mismo, pero en escena. Son caricaturas orales escénicas.

A todos los lugares de Cuba adonde voy a actuar como humorista, me piden con insistencia las imitaciones de Héctor Rodríguez, de Alfredito, de Silvio, de Eusebio Leal. Lugares tan diversos como la Peña de Carlos Ruiz de la Tejera, la Fábrica de Fósforos de no sé dónde, el Teatro Karl Marx, la peña de la Facultad de Filosofía e Historia de la UH, o la de Eléctrica de la Cujae, la parada de una guagua, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, la Unión de Periodistas de Cuba, e incluso, el Consejo de Estado, donde se encontraba el mismísimo Eusebio Leal, a quien le encantó verse reflejado.

Alguien que respeto muchísimo y puedo imitar porque “he consumido” decenas de sus programas “Andar La Habana”. Como también puedo simular la voz de Silvio o Amaury, porque los he oído mucho, porque tengo casi todos sus discos, porque siempre los he escuchado (más a Silvio que a Amaury, de más está). Si no, no los pudiera imitar. Yo por supuesto no te voy a convencer si ser imitador es bueno o malo, o burlesco o irrespetuoso, o ingenuo o malvado.

Te puedo asegurar que esos que imité, disfrutaron muchísimo de ese momento de “distensión”, de rompimiento. ¿Pero qué había detrás de esa distensión? ¿Qué mensaje subyacía? La mayoría lo captó como yo esperaba. ¿Los otros?…. de tarea para la casa.

A mí me gusta todo tipo de música. No soy rockero, no soy salsero, no soy reguetonero, no soy bolerista, pero lo oigo todo. De todos los géneros oigo lo que me gusta y me agrade. Sin embargo, del regguetón, solo algunos temas puntuales he podido masticar y tragar.

Tienes toda la razón. Esas letras de: “Tú ere un perro papi. O si la tuba te la meto, o el Ditú por la boca, o tu culito rico nena.” Eso no lo soporto. Sin embargo Gilberto Santa Rosa cantó un regguetón, y le quedó muy bien. Incluso, dentro de los regguetoneros cubanos, los únicos que logro escuchar unos minutos son Gente de Zona (y para de contar). Llegas a una fiesta de adultos y hay regguetón. Llegas a un cumpleaños de niños y hay regguetón. Pronto los velorios se harán con regguetón.

Cambio de tema, y paso al que sí me parece más polémico y más fuerte que el propio regguetón. Y es el que tocó el amigo Boris sobre el racismo. Por cierto Boris, interesante lo que dices de tratar con cierto irrespeto a los mitos. Es que ahí está el humor, en desmitificar lo mítico; desacralizar lo sagrado.

Ahora bien, Boris, si cuando se hace un chiste de homosexual, un muchachito de estos se para, va al escenario y me rompe la boca; después se hace un chiste de borrachos, se para un curda, va y me rompe la boca; se hace un chiste de viejas, se para una señora, va y me rompe la boca… Entonces, Boris, no haríamos chistes de nada. Me parece que fuiste algo violento con tu opinión.

Claro, no se compara un borracho, una vieja, o un “gaycito”, con el racismo. Tema tan neurálgico en el mundo, que hay que tratar con cautela.
El chiste: El nero que sirve para quemar discos, pero da sus bateos. Bueno, el Nero, si no la hace a la entrada, la hace a la salida.

Me preguntaba, ¿lo hago o no lo hago? ¿Ofenderá eso o no? Eso va a salir por televisión y puede ser manipulado, mal interpretado por alguien.
Entonces se lo hice a mis mejores amigos que muchos son negros. Mi mejor amigo, David, es negro (venimos juntos de La Lenin). Incluso fue el testigo cuando me casé. Jajaja. (Esto es para la prensa amarillista). Wilber, con quien expuse mi tesis en la universidad es negro. Vivo en Párraga, barrio de mulatos y negros. Yo no soy negro de milagro. Pues a ellos les hice el chiste, y se partieron de la risa.

Entonces dije, bueno, ¿por qué no hacerlo por televisión? Sabía que era un riesgo que corría. Incluso imaginando que en la edición de la gala, cortaran ese pedacito. Nunca pensé que existieras tú, Boris, y cómo tú, seguro algunos más, que en vez de reírse del juego de palabra de “Nero” por “Negro”, fueran a buscarle la parte etno-política-socio-cultu-geográfica-socialista-copóndivino y no sé qué más. En este caso la boca me la hubieran partido dos veces. Porque quien inventó ese chiste fui yo. Y es verdad, tú tienes mucha razón, Boris, si lo vemos fríamente, es un chiste racista, porque juega con una frase que durante años ha sido racista. Pero no significa que el humorista sea racista.

¿Cuántas veces no le hemos dicho a un socio: “Coño, Juanito, tenías que ser negro?” Yo puedo hacer un chiste haciendo de borracho, y Silva no es borracho. Y puedo decirle a un gay de pronto: “Al lado mío no te quiero”. Y no soy homofóbico.

Quizás lo mejor, lo más prudente, era haber dejado ese chiste para los circuitos cerrados, entre amigos, y ya. Porque, hermano, la TV es muy compleja.

En cuanto a las críticas que van dirigidas a la gala como tal, a la televisión como tal, también creo que son muy fuertes. Señores, repito, no sé a qué se dedican, no sé lo que hace Elaine, ni lo que hace Boris, lo que hacen todos los que opinaron, si son periodistas, arquitectos, informáticos, o amos de casa, ni sé la edad que tienen.

Pero sólo les puedo decir que no hay recursos ni condiciones en nuestro país para hacer televisión. Y no es muela de político, porque no lo soy, ni lo seré. Si los cubanos tuvieran la oportunidad de entrar 10 minutos a los pasillos y estudios del ICRT, jamás harían una crítica de por qué está mala esta novela, o por qué no sirven estas aventuras, o por qué esta escenografía es fea. JAMÁS.

Ah, ¿que se parece a los Grammy? No sé por qué Elaine, se te pareció a los Grammy. Porque nadie de los que estuvo allí ha estado en una gala de Grammy. Ni la escenografía tenía nada que ver con la de un Oscar, ni un Grammy. Así que si se parece a los Grammy, qué bueno, ¿eh? A lo que no puede parecerse es a un Festival de Aficionados, pero ¿a los Grammy, o a los MTV? Si se parecieron, entonces no quedaron tan mal. Porque con las 4 tablas medio podridas de escenografías, pintadas con lechada, y vinil del malo y tres o cuatro lamparitas en el escenario, no se podía hacer otra cosa.

Si tú viste parecido con los Oscar y Grammy, pues que se pongan las pilas esa gente, no nosotros. Seguro tú lo dices, porque en los Grammy salen actores de cine o tv a presentar. Y aquí también hicimos lo mismo. ¡Ñooo, cómo copiamos! O porque los Grammy tienen mucho colorido y luces, y aquí en el Karl Marx había mucho colorido y luces. ¡Ñooooo! Contra, Elaine, mi amorcito lindo, criticar destruyendo es muy fácil. Ese no es el camino nené. La crítica debe ir en función de mejorar, no destruir. Como la que hice en la propia gala, con respecto a los BACHES. Esa es una crítica encaminada a que se arreglen las calles de la Habana, que no dan más.

Quisiera seguir escribiendo, pero tengo un sueño del carajo. Me hablaron de este blog, y me encantó enterarme de lo que se habla bien y mal de mi (ya me preocupaba que no lo hiciera alguien) y de la televisión. A partir de este momento, me convertiré en asiduo visitante de este blog de Elaine, si ella me lo permite. Me encantaría tener acuse de recibo de esta super muela que he dejado para todos los interesados.

Written by Elaine Díaz

diciembre 31, 2008 a 11:48 am

Publicado en Cultura

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26 comentarios

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  1. Silva:
    Me habían dicho que eras muy preocupado por lo que hacía y loque pensaba la gente de ti…de hecho que hayas escrito es una muestra…
    Pero me parece eso de los recursos no exime a los medios de la responsanilidad de hacer cosas malas y con lo poco que hay deberían respetarse, porque eso se ha demostrado en algunos programas, Chiralá se hizo en pleno periodo especial y marcó un hito en la historia de las aventuras.
    Sobre tus chistes, quizás sugerirte un poco de tino, pues lo que para él es sentido del humor,para otros puede resultar franco mal gusto.

    Estrella

    diciembre 31, 2008 at 12:29 pm

  2. Relajese sennor. Tomese tres mepobramatos.
    Tampoco tenia que hacer la historia del tabaco.
    Esa es mi critica.
    No me leo todo su comentario.
    Muy largo, pero lo que leo, usted tiene mi apoyo incondicional.
    La prueba del humor es que haga reir, asi se burle del Papa y hasta de Dios y sus Arcangeles.

    En mi epoca, en Cuba, nadie le podia tirar ni un hollejo (creo que lo escribi bien) a nedia y
    el humor producia la siguiente reaccion ZZZZZ

    OLANDOMARTINEZ- Silva

    diciembre 31, 2008 at 1:56 pm

  3. Elaine me aclara que Silva habla justifica la mala calidad de la televisión, y se burla de mi “apoyo incondicional”
    Silva, lo dicho esta dicho, solo, agarra mi apoyo incondicional en la intencion de dar libertad absoluta al humor.
    Si el auditorio se rie. Pasas la prueba.
    Uno de los humoristas negros de los EE UU, hace maravillosos chistes de racismo , su clientela , que paga una fortuna para verlo en vivo, es mixta. Pero sobre todo blanca… y TODOS nos desternillamos de risa oyendolo.
    Pienso que ese sennor le hace mas danno al racismo que cualquier otra persona.

    OLANDOMARTINEZ- Silva y Elaine

    diciembre 31, 2008 at 2:07 pm

  4. Ningun humorista logra gustar al 100 % de la gente. Para mi, %$%$%$% , un cubano es el mejor . Para vivir bien de eso, hay que ser bueno.

    (Me censuro yo mismo. A eso le llaman autocensura), pero hay gente que no rie con el.
    Hace poco, un cubano en Espana, me confiesa que no se rie de chistes racistas, de homosexuales ni de gallegos brutos.
    Si esperas reirte en la television mexicana
    con chistes de homosexuales…. buscate un
    cojin y espera sentado.

    Lo mismo vale, creo, para casi todo lo que sale de Mexicon, en humor, que es una tecnica muy dificil para, encima, restringilr con censuras.

    Le dije a ese cubano.
    Mira este chiste (tenia contenido racial)
    y se desternilla de risa.
    De nuevo. La prueba del humor, la da el publico no el censor ni que a estrella u otra gente se seintan ofendidos.
    No puedo opinar mas.. ji ji > No vi el programa.

    OLANDOMARTINEZ- Estrella

    diciembre 31, 2008 at 2:16 pm

  5. Hola Silva:
    He leído con detenimiento tu comentario y ante todo quisiera pedirte disculpas si te sentiste ofendido con mi escrito del día primero de diciembre: Paso.
    Este espacio no es, como dices, para hacer críticas destructivas, sino para hablar y debatir de las cosas que nos interesan. De cualquier modo, creo que la esencia del post no era tu labor como conductor, sino LA IMPORTANCIA DE CREAR UN ESPECTÁCULO CUBANO AUTÉNTICO, QUE SEA CAPAZ DE ENTRETENER, PERO QUE, AL MISMO TIEMPO, NOS APORTE ALGO COMO SERES HUMANOS.
    En esa entrada, además de los comentarios que citas, había otras personas como ABV que se cuestionaban asuntos medulares de la televisión cubana hoy. Dice ABV: “No se puede ser fundamentalista y pretender que aquello fuera una Tribuna Antiimperalista, pero de cierto el camino debe ser otro… ¿Cuál? ¡Ah, ahí el quid del asunto! ¡La creatividad… que por estos días anda de vacaciones en Cuba…! ¿O será que está en la emigración?”
    Sobre el humor que haces, respeto tu criterio y hasta estoy de acuerdo con Boris en la irreverencia. Quizás el artículo de la Gala recogió todos los sinsabores y vacíos que nos deja la televisión cubana. Error mío dejarme llevar por las emociones, lo reconozco también.
    Sobre el chiste racista, creo que ya Boris ha sido lo suficientemente explicíto en su comentario en el post Paso.
    Y, por último, lo más importante del asunto: las causas de la mala televisión en Cuba.
    Silva: Yo he estado en el ICRT. Hice prácticas en el Sistema Informativo mientras cursaba el primer año de la carrera de periodismo en la Universidad de La Habana y sé las condiciones materiales del ICRT.
    Pero, no se trata de logística. La mala calidad de las novelas no tienen nada que ver con las casas que ponen, ni con la ropa o las tomas de cámara o la fotografía. El cubano de a pie no es tan exigente en ese sentido.
    Se trata de las historias huecas y arquetipizadas que nos presentan, de la mala calidad de las actuaciones, de la repetición constante de los mismos temas y las mismas figuras y la omisión de otros.
    Esto, Silva, tiene que ver más con la creatividad, con el compromiso del artista con su obra y con lo que hace y no con la ausencia de fondos económicos de la que hablas.
    Quiero, como casi todos los cubanos, sentarme de noche y ver la televisión. Quiero que no me repitan una novela de cuando tenía quince año. Quiero ver cosas como Shiralad, que menciona Estrella, ver algo como las aventuras de las que hablaba en otro post y que fueron realizadas en pleno Período Especial.
    Quiero salir a la calle y no escuchar al pueblo para el cual tú y yo trabajamos decir: “Qué bueno estuvo el programa de Alexis Valdés o Carlos Otero -post salida de Cuba- anoche”. Esta es una realidad a voces y es el deber moral de todos cambiarla.
    Por lo demás, nuevamente mis disculpas si en algún momento el tono fue agresivo. Y puedes regresar siempre que quieras…
    Elaine

    Elaine Díaz

    diciembre 31, 2008 at 2:18 pm

  6. De acuerdo al 100% con Elaine, ya basta de justificarnos con las malas condiciones del ICRT, las malas actuaciones y los guiones vacuos nada tienen que ver con eso, falta creatividad en nuestras producciones, una mirada autóctona, eso es lo que queremos ver…
    Por lo demás creo que hacer reír aunque parezca sencillo, no lo es, se pueden herir sensibilidades. Para nada pienso que lo de la gala haya llegado a los extremos, pero tampoco creo que haya sido lo mejor que te he visto hacer Silva, y te lo digo porque me pareces bueno y sobre todo muy preocupado con lo que haces y eso es realemnte muy importante, que respetes lo que haces y te interese saber lo que pensamos.

    Estrella

    diciembre 31, 2008 at 2:35 pm

  7. !Que lastima que no vean la television de Miami!

    Se darian gusto (Que me perdonen mis familiares que se divierten con esa bazofia) Quiero decir, no se si se entiende, gusto criticando. Sale una chica despampanante con tremendo trasero , de Colombia, a la que dicen La Culombiana. La primera vez que lo oyes quizas te de risa.

    OLANDOMARTINEZ- Estrella

    diciembre 31, 2008 at 2:52 pm

  8. Una pequenna disgrecion.

    Si tan duro es hacer buena TV….No sera

    doblemente duro si pagan muy poquito,

    y si para que te acepten un guion tiene

    que pasar quinientas inspecciones?

    OLANDOMARTINEZ

    diciembre 31, 2008 at 3:05 pm

  9. Suite Habana me suena, pero no lo preciso.

    Elaine: recuerda la pelicula “Las Cosas que Deje en la Habana”

    Me parece excelente. Agarra premios, no recuerdo cuales.

    OLANDOMARTINEZ-para Elaine

    diciembre 31, 2008 at 3:20 pm

  10. Hola a todos. A los nuevos que se suman a la polémica.
    Repito que no soy defensor ni justificador de nuestra televisión. Soy uno de los que más la critica.
    Y si vieron la gala de los Lucas, se percataron que en varios momento arremetí contra ella (alusión a las Huérfanas de la Obrapía, alusión al increíble número de series extranjeras que ha venido a ocupar el espacio de nuestra TV, etc).
    Es verdad, que cuando uno ve las galas de la televisión cubana, todas son iguales. Las escenografías son las mismas. No hay una identidad propia. Y como dice Estrella, no son solo los recursos ausentes.
    Días antes de los Lucas, se hizo el Concurso Eduardo Saborit. Pues la escenografía de los Lucas, tenía elementos reciclados del Saborit. Y como digo del Saborit, digo de la Descarga, o de Cuerda Viva. Así no se puede.

    En cuanto a la falta de ideas….
    A veces las ideas están, pero enseguida te las truncan. “Noooo, eso no se puede hacer.”
    Para ponerles un ejemplo bien sencillo:
    En estos momentos la televisión cubana no tiene transporte para ningún programa.
    Si quieres salir a entrevistar a las personas en la calle, ¿a dónde hay que ir?, pues a donde va todo el mundo: Coppelia-Yara, Yara-Coppelia, 23 y M, My 23. De ahí no te puedes salir. Porque no vas a hacer ir a los técnicos (con cámaras en hombro y otros implementos) a caminar hasta Infanta y San Lázaro u otro lugar no tan distante.

    Por otro lado…
    Cuando vamos a una tienda, la dependiente te trata mal, está loca por irse (por irse a su casa, jeje, aclaro, no malinterpreten). Vamos al municipio de la vivienda, y los que trabajan allí están locos por irse. Pues eso mismo vemos en los programas de nuestra televisión. Los maquillistas (no todos, hay algunos muy profesionales) están locos porque la filmación termine para “ir echando”. Así será lo que te hacen en el cutis.
    Se graba una escena, el director pide repetirla, los técnicos comienzan: “No hace falta, si eso quedó bien”. Y mentira, no quedó bien. Pero dicen que quedó bien, porque también están por levantar el vuelo. Ya eso no es problema de recursos. Ya eso es una pandemia cubana, que si no inventan la vacuna para ella, no sé qué será de nosotros. Así no se puede hacer nada. Y los actores, en ese sentido, son el último eslabón de la cadena, o el penúltimo, porque el último es el desdichado público.

    Anécdotas de horror y misterio tengo muchas en la TV. Pero será para otro momento. Que después Orlando Martínez me manda a tomar otro meprobamato, por los tabacos que yo escribo.

    Un saludo para todos y muchas Felicidades.
    Y gracias Elaine por contestarme.

    Luis Silva

    diciembre 31, 2008 at 3:34 pm

  11. Hola Luis:

    Gusto en leerte otra vez. Yo hace annisimos que no veo la television Cubana. Desde que Carlos tenia pelo y trabajaba con Salvador.

    Pero, si tu sentido del humor es tan fino como este, eres bueno:

    ” la dependiente te trata mal, está loca por irse (por irse a su casa, jeje, aclaro, no malinterpreten”

    OLANDOMARTINEZ-para Luis

    diciembre 31, 2008 at 3:51 pm

  12. Con permiso les voy a pegar un cuento muy interesante.

    El muñeco de nieve
    Slawomir Mrozek
    Traducido por ? en Los relatos más bellos del mundo, prólogo de Pedro Lain Entralgo de la Real Academia Española, Selecciones del Reader’s Digest (Iberia) S. A., 1969.

    El elefante, volumen del que está tomado este cuento, obtuvo en 1957 el Premio Nacional Polaco de Literatura y se convirtió aquel mismo año en un fulminante éxito de venta. Slawomir Mrozek, de Cracovia y de 1930, reside hoy en Varsovia; es autor de dos libros de relatos y de tres comedias, traducidas a 9 idiomas. Su fina y temible capacidad de sátira y su ternura hacia el mundo de los chicos han de regocijar sin duda al lector.

    Está nevando este invierno cuanto se quiera y más, y los niños hicieron en la plaza del mercado un muñeco de nieve.
    Es una plaza grande, por la que pasa multitud de gente todos los días. Dan a ella las ventanas de muchas oficinas de la administración pública, pero a la plaza no le preocupa eso; está sencillamente ahí. Con gran alboroto y gritando de entusiasmo, los niños levantaron el estrafalario muñeco justamente en su centro.
    Hicieron rodar nieve hasta obtener una bola muy grande: eso era la barriga. Luego, otra más pequeña: era el pecho y los hombros. Por fin formaron otra aún más pequeña: la cabeza. Con unos tizos de carbón fingieron los botones del hombre de nieve, de tal modo que estuviera abrochado desde arriba hasta abajo, y le colocaron una zanahoria por nariz. En fin, un muñeco de nieve normal y corriente, como cualquiera de los que cada invierno hacen los niños a millares por todo el país, si es que las nevadas lo permiten. A los niños les hizo ilusión y estaban felices.
    Varias personas que pasaron por allí ojearon al hombre de nieve y luego siguieron su camino, y la administración pública siguió administrando como si tal cosa.
    El padre se alegró de que sus hijos retozaran al aire libre, de que se les pusieran encarnados los cachetes y de que luego volvieran con hambre a casa.
    Pero a la noche, cuando todos estaban ya recogidos, alguien llamó a la puerta. Era el vendedor de prensa que tenía su quiosco en la plaza del mercado. Se excusó por venir tan tarde a dar la lata, pero dijo que consideraba un deber hablar cuatro palabras sinceras con el padre. Claro que los niños eran todavía muy chicos, admitió. Pero ya había que andar con cuidado con ellos, o de lo contrario no acabarían bien. Sólo por eso había venido, por otra cosa no lo hubiera hecho; lo único que le importaba era el bien de todos los niños, dijo; la educación infantil era una cosa que le preocupaba mucho. Y detalló que el motivo concreto de su visita era la nariz de zanahorias que estos niños le habían puesto al hombre de nieve; era una nariz colorada, y él, el vendedor, también tenía la nariz de ese color, y no porque bebiera más aguardiente de la cuenta, sino porque una vez se le heló. Una desgracia, no algo como para burlarse de él a la vista de todo el mundo. Aclaró por fin que había ido a pedir que no volviera a ocurrir, claro que, como ya había dicho antes, sólo en bien de su educación.
    Tales observaciones impresionaron al padre bastante. Como es natural, los niños no deben meterse con nadie, por colorada que tenga la nariz y por mucho que eso les llame la atención. De modo que reunió a los chicos y, poniéndose serio, les dijo señalando al hombre del quiosco:
    –¿De verdad que le habéis puesto esa nariz al muñeco para burlaros de este señor?
    Los niños se asombraron sinceramente y, de momento, no entendieron de qué les estaban hablando. Cuando por fin cayeron en la cuenta, aseguraron muy formalmente que jamás les había pasado eso por la cabeza. Pero, por si las moscas, el padre los castigó y los dejó sin cenar.
    El vendedor de prensa le dio las gracias y se fue. Al llegar a la puerta del piso, se cruzó con el presidente del Sindicato Comunal, quien saludó en seguida al dueño de la casa, satisfechísimo de recibir bajo su techo a tan importante personaje. Mas cuando el señor presidente vio a los niños, frunció el ceño y dijo malhumoradamente:
    –Caramba, me alegra ver a estos pillastres. Tendrían ustedes que atarlos más cortos, ¡tan chicos y ya tan descarados! ¿Pues no miro hoy a la plaza por una ventana de nuestras oficinas y veo…? Pues estaban haciendo tranquilamente un hombre de nieve.
    –Ah, sí, la nariz y el ven… –le interrumpió el padre.
    –¡A mí qué me importa la nariz! Figúrese: primero hacen una bola, luego otra y luego una tercera. Ponen la segunda encima de la primera, y la tercera encima de la segunda. ¿No es para indignarse?
    Como el padre no entendía qué quería decir, el señor presidente se enfadó todavía más.
    –¡Pero si está clarísimo! Quieren dar a entender que en nuestro Sindicato Comunal se sienta un ladrón encima de otro. ¡Y eso es una calumnia! Hasta cuando se pretende publicar en los periódicos una cosa así, hay que presentar pruebas, y no digamos ya si se toca el asunto públicamente, nada menos que en la plaza del mercado.
    Agregó, sin embargo, que, dadas la poca edad y la inexperiencia de los niños, estaba dispuesto esa vez a dejarlo pasar; no iba a exigir explicaciones. Pero, eso sí, la cosa no podía repetirse.
    Cuando se preguntó a los niños si al poner una bola de nieve sobre otra habían querido dar a entender que en el Sindicato Comunal estaba sentado un ladrón sobre otro, sacudieron las cabezas y se echaron a llorar. Pero el padre, no hubiera un tío, páseme usté el río, los puso castigados de cara a la pared.
    El día no terminó con eso. Se oyeron en la calle los cascabeles de un trineo que se paró, de pronto, ante la casa. Dos hombres llamaron a la puerta simultáneamente: un gordo desconocido embutido en un abrigo de piel de oveja y el presidente del Consejo Nacional.
    –Ciudadano, vengo por causa de vuestros hijos –dijeron al mismo tiempo desde el umbral.
    El padre, que ya estaba acostumbrándose a la cosa, acercó unas sillas para que los recién llegados se sentaran. El presidente miraba de reojo al otro, el gordo desconocido, y se preguntaba quién podría ser. Luego habló primero:
    –Me asombra que permita usted que se haga en su casa propaganda enemiga. Mucho me temo que no tenga usted conciencia política. Mejor será que me lo confiese todo ahora mismo.
    El padre no entendía por qué se le decía aquello.
    –Se ve en sus hijos inmediatamente. ¿No sabe que se están burlando de los organismos de nuestro Estado de obreros y campesinos? Sus hijos, sus hijos, sí. Han levantado ese muñeco de nieve justamente frente a la ventana de mi cancillería.
    –Ahora comprendo –suspiró el padre tímidamente–. Se trata de eso de querer representar el robo…
    –¡Qué robo ni qué diablos! ¿Pero es que no entiende usted lo que significa levantar un hombre de nieve al pie de la ventana del presidente del Consejo Nacional? Sé muy bien lo que las malas lenguas van hablando de mí. ¿Por qué no van sus hijos y colocan un hombre de nieve al pie de la ventana de Adenauer? ¡Ah! No contesta, ¿eh? Un silencio que lo dice todo, señor mío. Yo sabré sacar de él mis consecuencias.
    En el momento de oírse la palabra «consecuencias», se levantó el gordo desconocido, miró a un lado y a otro y se alejó de puntillas, sigilosamente, como dándose ya por satisfecho; volvieron a oírse los cascabeles del trineo, al pie de la casa, y el tintineo se fue perdiendo a lo lejos.
    –Sí, amigo mío, le aconsejo que reflexione sobre lo que acabo de decirle –agregó el presidente–. ¡Ah, y otra cosa! Si por distracción salgo a veces de casa con los pantalones desabrochados, eso es cosa mía y sus niños no tienen ningún derecho a tomarme el pelo. Sepa que, si me da la gana, saldré de casa incluso sin pantalones y que a sus hijos no les importa un pimiento. Procure acordarse bien.
    El acusado hizo comparecer a los niños, que estaban de cara a la pared, y les conminó a que confesasen inmediatamente que al hacer el muñeco de nieve habían pensado en el señor presidente y que además los botones eran un puyazo de mal gusto al hecho de que, a veces, el señor presidente llevaba por distracción desabrochados los pantalones.
    Entre lágrimas y pucheros, los niños afirmaron que habían hecho su hombre de nieve nada más que para divertirse y sin la menor mala intención. Pero, por si sí o por si no, el padre no sólo los dejó sin cenar y los puso de cara a la pared, sino que les mandó hincarse de rodillas sobre el santo suelo.
    Aquella noche aún volvieron a llamar a la puerta varias veces, pero el padre ya no abrió más.
    Y, al día siguiente, pasé junto a un jardincillo donde los niños estaban jugando. Se les había prohibido ir por la plaza del mercado y los niños estaban discutiendo a qué iban a jugar esa mañana.
    –Vamos a hacer un hombre de nieve –dijo el primero.
    –¡Boh, un hombre de nieve corriente es muy aburrido! –contestó el segundo.
    –Bueno, vamos a hacer un hombre que venda periódicos. Y le ponemos una nariz bien colorada. Porque la tiene así de colorada de tanto aguardiente, ¿no? El mismo lo dijo anoche –dijo el tercero.
    –¡Qué tonto eres! Yo voy a hacer el Sindicato.
    –Y yo al señor presidente, eso sí que es un hombre de nieve. Y además le voy a poner botones porque siempre lleva los pantalones sin abrochar.
    Los niños se pelearon un poco, pero por fin se pusieron de acuerdo para realizar todos esos proyectos, uno detrás de otro. Y se pusieron a trabajar con mucho interés.

    cojon.....

    diciembre 31, 2008 at 4:33 pm

  13. Excelente ese relato que ha colocodo el amigo C…

    Luis Silva

    diciembre 31, 2008 at 4:52 pm

  14. Cojon. Lei el cuento. Lo lei muy rapido. La moraleja me parece buena. El cuento en si mismo, no me gusta.
    Me parece que tiene palabreria excesiva y no le veo mucha belleza estilistica. De todas formas, gracias.
    Leiste el delrracho que cae en una alcantarillas? Ese, no tiene desperdicios.

    OLANDOMARTINEZ-para cojon

    diciembre 31, 2008 at 5:02 pm

  15. Luis .Le recomiendo el del borracho

    OLANDOMARTINEZ-para cojon

    diciembre 31, 2008 at 5:04 pm

  16. No se si Elaine me deje pegarlo

    OLANDOMARTINEZ-para cojon

    diciembre 31, 2008 at 5:04 pm

  17. Luis Silva
    Del cuento lo que mas me gusta es el desenlace.

    cojon.....

    diciembre 31, 2008 at 5:05 pm

  18. Por Sindo Pacheco

    Berto se mecía en su sillón, como hacía todas las noches durante los últimos veinte años, cuando vio al borracho que dobló frente a su casa, dando bandazos de un extremo a otro. Sólo entonces se acordó del hueco. Aquel trozo de vía apenas transitado, tenía un hueco desde hacía algún tiempo. La tapa de la alcantarilla había desaparecido con la última inundación, dejando la boca negra y acechante, y camuflada por el escaso alumbrado.

    Inicialmente Berto quiso advertir aquel peligro, pero luego empezó a concebir la caída del hombre, a desear el resultado, con aquella especie de aversión que sentía por los borrachos, hasta que lo vio desaparecer tragado por la tierra.

    Berto esperó un rato, pensando verlo salir de la negrura, despachando maldiciones y juramentos; pero transcurrió un tiempo razonable, y el hombre no daba señales de vida.

    Así que se introdujo en su cuarto, le pidió la pastilla de la presión a su mujer, y se recostó en la cama mientras escuchaba los violines de algún programa dominical. Aunque la televisión tampoco estaba hecha para él. Había vivido rodeado de silencio, casi al margen de la electrónica, y la televisión le parecía demasiado bulliciosa. Únicamente veía Escriba y Lea, cuyos contenidos lo habían asomado por primera vez a un mundo vasto y desconocido, de innumerables geografías y personajes famosos, o algún musical desempolvado del olvido que lo sorprendiera ante la pantalla. El hombre que acababa de caer en el hueco, era una de las pocas cosas que le ocurría en mucho tiempo.

    Se había casado a los treinticinco años con la única novia que conoció y en veinte años de matrimonio no lograron descendientes. Al principio no se notaba mucho esa ausencia: la casa se llenaba de sobrinos que venían a registrarlo todo, poniendo de cabeza las habitaciones, y haciendo en casa de los tíos cuantas atrocidades les prohibían en las propias, abusando de aquellos padres huérfanos y tolerantes; pero con el tiempo los sobrinos se fueron alejando, casándose en otros pueblos, generando otros sobrinos desmemoriados de su pasado, y la casa se convirtió en esta especie de sanatorio donde nada ocurría fuera de su propia memoria.

    Berto se tomó su pastilla con medio vaso de agua, y durmió profundamente, sin despertar en toda la noche.

    Se levantó a las cinco de la mañana para vender la leche en la bodega, coló el café, se vistió, y luego de haber recorrido un buen trecho, tuvo que regresar en busca de las llaves.

    Cuando salía de nuevo miró en dirección al hueco, y adivinó la cabeza del borracho, más oscura en las sombras de la madrugada. Esta vez ni siquiera sintió impulso de ayudarlo, y confió a la eventualidad aquella labor desagradable. Tenía un pésimo humor y se lo achacó al lunes. Los lunes amanecía de mal humor hasta que el día comenzaba a definirse y el pueblo se llenaba de movimientos. La tranquilidad era para la casa, en la bodega prefería la actividad física y el ajetreo. Sin embargo durante la venta de leche se le rompieron dos litros, luego actualizó los papeles del almacén, vendió unos granos, y a las once, cuando cerró para volver a su casa, todavía estaba de mal humor.

    Julia, su mujer, tenía listo el almuerzo, y desde que lo vio se puso a preparar la mesa.

    —¿Estás malo…? —se sorprendió de verlo ir directo hasta la cama.

    Siempre se ponía a ayudarla. Era un marido ejemplar en eso de compartir la cocina y las tareas de la casa, y realmente no tenía de qué quejarse. Berto le era fiel hasta la saciedad a pesar de que nunca pudo darle un hijo. Vivían en una casa confortable, se llevaban bien, y cada uno en secreto se sentía solidario de la orfandad del otro.

    —Creo que me va a caer gripe.

    Ella exprimió dos limones en un vaso de agua, y le alcanzó una aspirina.

    —Ya está el almuerzo.

    —No tengo hambre.

    Berto trató de echar un sueñecito a ver si salía de aquel estado depresivo, pero no conseguía dormirse. Estaba seguro de que al llegar a su casa, su mujer le contaría del borracho que se había caído en el hueco, en el mismo hueco que tanto has luchado por tapar; pero antes de abrir la puerta, creyó ver la cabeza del hombre sobresaliendo ligeramente sobre el nivel de la calle. En realidad no había casi tránsito por esa zona. A un costado de la vía daba el fondo de una fábrica de tabacos, y por el otro corría una zanja paralela a la calle. El hueco donde había caído el borracho desembocaba a la zanja. Lo sabía por los muchachos que ponían a navegar barquitos de papel en los días lluviosos. Durante el resto del año no era frecuente ver a alguien por aquella calleja, pero aún así, le pareció irreal y absurdo que el tipo permaneciera en el hueco.

    Toda la tarde se sintió mareado y sin fuerzas. Pasó la jornada en las nubes, deambulando entre frijoles y sacos de arroz, y tropezando con sus compañeros de trabajo.

    Cuando regresó a las siete, echó un vistazo y no distinguió nada. Se detuvo, limpió los espejuelos, volvió a mirar, y sintió que se quitaba un gran peso de encima. Entró a la casa animado, con la frente erguida, convencido de que esta vez Julia le contaría la historia, con lujo de detalles y todo el realce que merecía, pero ella no le ofreció ese consuelo. Dónde diablos se metía esta mujer, que sacaban a un borracho delante de sus narices, después de un día entero atascado en un hueco, y no veía ni escuchaba nada… Una cosa tan inusual en un barrio tan tranquilo, prácticamente un escándalo, y no se daba siquiera por enterada… Aunque también podía ser que el hombre se hubiera marchado solo, en silencio, para poder disimular su vergüenza, o tal vez alguien lo había recogido sin que su mujer se enterara, por qué iba a enterarse de todo, si ella estaba en sus trajines, barriendo el patio, haciendo la comida, ella era una mujer de la casa, una buena mujer y no una cualquiera para andar atrás de los chismes y del dimequetediré.

    Se bañó un poco más tranquilo, y la comida le pareció mejor sazonada. Luego volvió a su puesto del sillón. Todo estaba en orden. Era evidente que la pesadilla había concluido; sin embargo, quién quitaba que el borracho no se hubiera hundido más en el hueco, atraído por su propio peso. Tal vez estuviera sin fuerzas y se le hubieran doblado las rodillas. ¿Y si había muerto…? ¿Y si aún agonizaba y él no le había prestado auxilio…? Podía ser procesado: negación de auxilio, a la cárcel por dejar morir a un pobre hombre, padre de familia, totalmente desvalido y en estado de embriaguez. Porque ya se trataba de eso: de un pobre hombre en estado de embriaguez…

    Desesperado empezó a balancearse mientras buscaba una salida. Casi toda la vida detrás de un mostrador, dependiendo de la oscilación de una balanza, había desarrollado en él una actitud conservadora, que meditaba cada paso y sopesaba cada decisión. Aunque ahora no había mucho que meditar. Escuchó a Julia tarequeando en la máquina de coser, y calculó que era el momento oportuno. Se incorporó y salió en dirección al hueco. Necesitaba comprobar, cerciorarse, convencerse que el borracho se había ido de una vez y por todas, y escapar de aquella incertidumbre. Llegó hasta el orificio que ofrecía su boca cuadrada y oscura, y no vio nada. Estaba claro que había desaparecido. No obstante se agachó y extendió su mano en la oscuridad, y un escalofrío intenso, un corrientazo, recorrió todo su cuerpo. Había palpado una cabeza humana, fría y rígida, y sus ojos, que se iban adaptando a la oscuridad, distinguieron un rostro semiladeado, con los ojos abiertos y la mirada estúpida y ausente. Fue a retroceder, pero estaba como clavado en la tierra. Las piernas no le obedecían. Su cuerpo era una masa caótica y sintió el pecho agitado y convulso. Por fin logró incorporarse lentamente, y comenzó a andar, arrastrando las piernas como un enfermo, como un elefante herido de muerte, y se dejó caer en su sillón. No supo el tiempo que permaneció allí, con la mente en blanco, pero debió ser un intervalo bastante largo porque Julia se asomó al portal, extrañada de que aún no se hubiera acostado.

    —¡Berto… son casi las doce…!

    Berto no contestó. Sintió necesidad de confesarse, de compartir aquel secreto. Todo había sido sin pensarlo, diría, sin darse cuenta, repetiría, sin imaginarse que la cosa podía llegar a este punto, juraría. Él era buena persona, honesto, sacrificado, un hombre que servía a los demás… Pero y si Julia no lo entendía, cómo era posible, cómo había sido capaz de abandonar a un pobre hombre, y acostarse a roncar tranquilamente, cómo había vivido tantos años al lado de un ser tan indolente que no sentía compasión por la vida de sus semejantes…

    Así que no dijo nada. Se tomó la pastilla y se fue a la cama, pero no pegó un ojo en toda la noche. Aquel rostro frío e inexpresivo se aparecía ante él, con las órbitas desencajadas y la vista perdida. Se levantó varias veces tratando de no despertar a Julia, se tomó dos diazepán, un clorodiazepóxido, y se sentó al borde de la cama a hojear publicaciones de los años cuarenta, adornadas de rubias hermosas y espuma de jabones y aceites de oliva, pero no conseguía desterrar aquella imagen. Le pareció que una sola noche podía llegar a medir años, décadas, y sintió que aquella era la eternidad. Ahora otro ingrediente había empezado a torturarlo: Allí junto al hueco estaban sus pasos, el rastro que conducía hasta su casa. Tarde o temprano lo encontrarían. Vendría la investigación, la policía, los perros; y todo apuntaría hacia su casa, a su persona, a Berto Martín Gallego, tan tranquilo como lo creía la gente, él lo había matado, lo había emborrachado, lo había precipitado en el hueco. Siempre tuvo obsesión por ese hueco, diría el Delegado. Es un maniático, un criminal, agente de la CIA. Paredón. Consejo de Guerra. El Tribunal Militar pidiendo paredón, fusilamiento. El fiscal pidiendo paredón, los jueces, la defensa, la ira del pueblo. Todo el mundo pidiendo paredón… Pero él era inocente, no entendía por qué. Estaba muy confundido y de pronto dijo que sí, que era culpable, asesino, que lo mataran, que lo ahorcaran, que lo pasaran por las armas, que lo desaparecieran.

    Por la mañana Berto salió para la bodega sin hacer café. No tenía concentración. Se puso a despachar petróleo, y el líquido se derramaba fuera; probó con el arroz y le ocurrió lo mismo; al mediodía tampoco almorzó; y la tarde la empleó en organizar la bodega, recogiendo y empaquetando sacos de yute y cajas de refrescos. Pero trabajaba a ciegas, ausente, con el cuerpo en la bodega y la mente en el paredón de fusilamiento. Nunca antes había concebido su final de esa manera. Ni siquiera pensaba en él. La muerte solía ser una noticia, un accidente que podía ocurrirle a los demás. Cuando por fin admitió que él también era elegible, se imaginaba en su habitación, rodeado de sobrinos y de médicos y enfermeras solidarios, con Julia junto a su cabecera; pero jamás había considerado una muerte así, entre gruesas paredes, recostado a un muro gris salpicado de sangre, ante media docena de militares que le apuntaban con sus rifles, que le abrirían la piel y la carne para luego irse a beber y a fiestar sin el menor remordimiento…

    Berto llegó a su casa como una sombra. Se bañó y se tiró en la cama, dejando la comida intacta sobre la mesa. Julia quiso acompañarlo al médico, pero él se negó rotundamente, y ella no insistió. Sabía que era inútil. Notó que algo estaba alterando el curso de las cosas, y por primera vez dejó de ver el huerto que su marido plantaría en cuanto se jubilara. Ya no alcanzaba a imaginárselo con una regadera, señoreando sobre un paraíso verde de tomates y de lechugas que se extendía hacia el horizonte…

    A media noche empezó a llover, anunciando una primavera abundante y generosa. A las seis seguía lloviendo a cántaros. Berto se colocó su vieja capa y salió a la calle. Aún no se había percatado bien de lo que significaba aquella lluvia bendita. Cómo no lo había pensado antes… El agua arrastraría al hombre hasta la zanja, y de ahí seguiría hasta el arroyo, hasta el río, por lo menos hasta la costa, flotando como un tronco a la deriva. Sería un ahogado más entre muchos, y nadie sospecharía que en aquel hueco se había iniciado la tragedia.

    Toda la mañana estuvo más animado, aunque desmejoraba claramente. Por la tarde le dio el primer desmayo. Fue un leve mareo, la vista se le nubló, y sintió que el mundo lo abandonaba.

    Al día siguiente faltó al trabajó y continuó empeorando. Como no se atrevía a ir al hueco, deambuló por todo el pueblo capturando periódicos y revistas y demás publicaciones en busca de algún indicio, de alguna información de un desaparecido, que salió tal día de su casa, con mascual ropa, y presumiblemente en estado de embriaguez; o de un ahogado sin identificar que apareció en el Caribe, mordisqueado por peces de agua dulce y de todas las aguas, con algas en el pelo y huevecillos de tilapia en el pabellón de la oreja. Pero poco a poco se iban apagando sus esperanzas ante aquella prensa imperturbable que sólo hablaba de la recuperación de envases y de los macheteros millonarios y bimillonarios…

    Murió el Domingo de la Defensa, junto con el ruido de la alarma aérea y los primeros zambombazos. Estaba como vivo, con el mismo semblante de siempre, pero a Julia le bastó comprobar que a las siete y media de la mañana su marido seguía en la cama, para saber que estaba muerto.

    Durante el velorio en su misma casa, alguien halló el cuerpo del borracho, atacado en el hueco, profiriendo amenazas en su Lengua intraducible. Lo llevaron al hospital, y varios días después deambulaba de nuevo, con la botella en la mano, simulando un viejo tango de Gardel. Los vecinos, por su parte, no tardaron mucho tiempo en habituarse a la ausencia de Berto, demostrando buen poder de recuperación. Únicamente la viuda maldecía al destino, y juraba entre lágrimas que una semana antes el difunto estaba fuerte y saludable… En cuanto al hueco, en fin…

    OLANDOMARTINEZ-para Luis

    diciembre 31, 2008 at 5:06 pm

  19. Elaine: Por favor , como un favor especial. No quites ese cuento. Esta maravillosamente escrito. Kafka no lo escribiria mejor

    OLANDOMARTINEZ-para Elaine

    diciembre 31, 2008 at 5:08 pm

  20. El cuento tiene muchas influencias kaflianas. Es el estilo del maestro.
    “Gregorio, que ahi esta el principal”, llama la
    madre a Gregorio Sanza, convertido en un
    desagradable insecto.

    —–
    “Berto. Son casi las doce”

    Ambas, le advierten al protagonista , sobre su

    responsabilidad incumplida.

    OLANDOMARTINEZ-para Elaine

    diciembre 31, 2008 at 6:30 pm

  21. Para opinar si su chiste lastima o no sensibiliades tendria que ver el programa.
    David Chappelle en EE UU, es
    Un negrito que se ha vuelto rico haciendo reir a blancos, negros, americanos y asiaticos con chistes de un excelente humor basado en la raza.

    OLANDO MARTINEZ-para Silva

    enero 1, 2009 at 5:05 pm

  22. Luis Silva: Gracias por hacernos reír, tu humor es fino y muy inteligente. Yo que soy jabá no me ofendí con el chiste de los negros, pero supe que levantaría ronchitas. El humor no gusta al 100 % de quienes lo escuchan, pero sí podemos notar que sobresales, junto al maestro Doimeadiós, entre loooo mejor.

    Periodista y qué?

    enero 2, 2009 at 9:53 pm

  23. Ayyyy!!!! Elaaaiiiine!!!

    Bueno, lamentaciones aparte y tras leer algo de los kilométricos comentarios que me preceden (y que me seguiran) creo que todos tienen (tenemos) un poco de razón y un pco, también, como no, de sinrazón.

    El comentario inicial de Elaine estaba dirigido a criticar de lo sencillo a lo complejo…o sea, a Silva, al espectáculo de los Lucas y a la televisión cubana en general.

    Creo que Silva está bastante grandecito y ya ha demostrado que sabe valerse per sé (y bastante bien para ser un niñito bobo de la Lenin, jajajaja) y toda esta disquisición de uds me recuerda demasiado a la clásica escena de pelis y dibujos animados en la que un personaje despotrica a su antojo de otro que está parado detrás de él…ay Elaine, nada más te faltó decir “no está detrás de mí…verdad…”. De cualquier manera no quiero estropearles la diversión así que me limito a apuntar que Eli…fuiste general en donde no debiste y específica con quien no lo merecía. En buena lid, si querías criticar algo, podías, con légítima y sacrosanta espada arremeter contra el humor en Cuba (o su ausencia más bien) del cual Silva no es, con mucho el más jodido, descerebrado, chavacano y pujón de sus representantes…la cola es larga delante de él y es probable que se quede sin entrar en la categoría.

    Respecto al espéctáculo de Lucas nada que apuntar…estuvo regular pero la apreciación es personal y muchas de las razones por las que lo descalificas no las comparto…creo que exageras…

    Respecto a la televisión cubana, estoy de acuerdo en que no es todo lo que quisieramos, pero vamos a sernos sinceros, criticar a la televisión es una de esas mañas de los cubanos que va costar quitarnos. Basicamente lo hemos hecho (con toda la razón Orlando, con toda la razón) los últimos 20 años y no importa lo que haga el ICRT, seguiremos haciéndolo aunque solo sea por mantenerlo como elemento de identidad nacional.

    Hay un truco, sin embargo, que te expone…si, muchos están de acuerdo contigo en que la TV cubana es una shit, pero me divierte que apuntes su afinidad con telemisoras extranjeras, porque cuando le preguntas a cualquiera en la calle como quisiera que fuera la televisión cubana o como quisieran que fueran sus programas, esos que están de acuerdo contigo en su mala calidad apuntan como paradigma precisamente a las telemisoras extranjeras anatemizadas por tí (eso se llama globalización cultural y es un verdadero dolor de culo)

    Y yendo más adentro tengo que justificar hasta cierto punto a Silva cuando dice que no tienen los suficientes recursos. Los recursos son como el bloqueo, unos gritan que es solo un pretexto socorrido, otros que es la causa de todos los males, algunos, como yo, situamos la realidad en algún lugar al centro de ambas posturas, pero la verdad de la verdad es que, hasta que no desaparezca uno y no aparezcan los otros, Elaine, no nos vamos a enterar.

    Por lo pronto, si allá en Cojimar se ve el canal 27, tendrás que admitir que todas las noches le apunta a un tanto al equipo de Silva, porque Canal Habana tiene un poco más de recursos y un mínimo más de libertad para la creatividad de diseñadores y directores, y mira lo que logran…le falta, como a todo, pero le saca punto y raya a los canales nacionales…y eso con un par de ladas más…

    Y tengo que convenir con Orlando y bastante… Elaine…para medir algo, sea la calidad o la distancia, debe tenerse un mecanismo que permita la comparación…para la distancia existe las reglas, las lienzas, etc. para la calidad se acude al socorrido medio de compararlo con un producto similar… ¿con qué producto similar, o sea, con qué telemisora comparas a los canales de la TV cubana? Vamos a eliminar a las especializadas como BBC, CNN, Fox (News y Sports) ESPN, etc. Vamos a sacar del ruedo a ABC, CBS, NBC que son americanas y hay suficientes barreras culturales. Vamos a los hermanos latinoamericanos (Univisión…jajaja) socia, te doy 3 horas de América TV antes de que desconectes la antena y vuelvas al sano redil de Cubavisión. O mejor, explora los canales de los hermanos bolivarianos, Globovisión, Venevisión, o Venezolana vaya…o TVes (en la que están poniendo Banner y Flappy y “La Ballesta, las aventuras de Guillermo Tell”).

    No estoy dándole mi visto bueno a la televisión nacional, siguen existiendo programas como “A romper el Coco” (imagino que con “Coco” se refieren al contenido del craneo del televidente) o Conexión, o “La dosis exacta” (programa que ha provocado terrores nocturnos a los hipertensos de 14 provincias y el municipio especial) o el programa de participación de los sábados por la tarde del cual felizmente he olvidado el nombre…

    De las novelas no hablo, porque las novelas se suponen que sean malas en todas partes, su mismísimo concepto es perverso y han sido creadas fundamentalmente para servir de argumento y cimentación a la supuesta intelectualidad de aquellos que las desprecian…eso lo comparten con el reggaeton.

    Pero también hay un montón de programas buenos (Música del Mundo, A todo jazz, Espectador Crítico, La Neurona intranquila, La septima puerta, Triángulo de la confianza, Equidistante, Habana Jazz).

    Vamos a darle un respiro…¿no crees?

    Aleph

    enero 5, 2009 at 10:27 am

  24. mis queridos teleluqueNos

    la historia no es un proceso acumulativo es un proceso de seleccion de quien la cuenta, asi podemos ver que existen mil maneras de contar un hecho historico, una leyenda o la vision de sobre una u otra television.
    Para mi ,lo mas importante es que debe existir espacio para oir todas la versiones , todas las historias , todas las esteticas, aun las que no compartimos, pues anularlas en un medio de difusion como la tv es tomar papel de censor, de dios omnipotente que piensa que solo el puede determinar que se ve y que se escucha, y de eso no va la cosa.
    Los lucas son sin dudas un proyecto cultural que tiene como objetivo principal promocionar todo el video clip cubano.Donde solo se dejan fuera los peores clips , los peores temas musicales , por sus lettras groseras,se trata de cumplir cada dia una maxima del proyecto, con todos y para el bien de todos.
    Durante 12 ano este proyecto catapulteo el clip cubano, lo dignifico , lo catalizo,demostranto el talento de muchos realizadores, de muchos nuevvoas muiscos , desconocidos hasta el momento y imponiendo otra manera de hacer el audiovisual en la tv. Asi lleno de defectos y virtudes los lucas son actualmente una especie de Zapatistas que desde una esquina de la gran tv abren una brecha a la experimentacion, lo alternativo sin dejar de tener tambien lo mas tradicional y conservador de la musica y formas de realizacion. Es un espacio donde convergen difrentes esteticas musicales y audiovisules , sin perder coherencias y sin magnificar una sobre otra.
    Las galas de Lucas son super esperadas cada ano por millones de personas en Cuba y otros lugares
    no solo por la entrega de los premios Lucas sino por el despligue musical y especatacular de las mismas, teniendo en cuenta el pais y momento que vivimos . El video clip, la musica, el humor , la parodia, la ironia, la satira y el balance son sus mas preciados matices. En casi todas las galas de los lucas hay para casi todos los publicos jovenes del pais,hay su toque de frivolidad, su toque de profundidad solo que debemos saber leeer entre lineas cada presentacion asi como cada programa Lucas.
    LA ultima GAla de los Lucas la del 2008 sin dudas dio un matiz internacional a la imagen del evento y un lenguaje audiovisual al nivel de los grandes especatculos de este tipo en America.
    en donde lo cubano estuvo todo el tiempo presente , visto con la vision de la imagen mas actual que podemos alcanzar en Cuba.Desde el regetom , al pop rock de david blanco, la denuncia social de buena fe y ese final con una version novedosa de Cuba va , en un ano donde las cosas le fueron muy mal a miles de personas en muchos lugares del pais, da la medida que ha lucas al menos hay que verlo asi una y otra vez para descubrir las senales que constantemente emite.
    porque mis amigos en lucas lo que no sirve pa hamburguesa sirve pa croqueta

    david

    marzo 10, 2009 at 1:54 pm

    • es cierto lo que dices que durante doce años el proyecto lucas dignifico al clip cubano y le dio un lugar dentro de nuestra television,pero hace algun tiempo se ha encargado de hacer lo contrario siendo el unico espacio de la television cubana donde se agrede y ridiculiza el trabajo de los propios realizadores que hacen el espacio,recuerdo una ocasion que se estreno un clip de santana,excelente realizador,el tema era sueño de cristal, una cancion del grupo bamboleo,y en medio del clip los mismos realizadores del programa ponian un letrero con la palabra forense, haciendo una analogia en tono de burla con el programa policiaco del mismo nombre que salia al aire por esos dias y que tantas criticas habia provocado.me imagino que haciendo alusion al tema del clip que trataba de un muchacho que era aesinado en su boda.eso fue muy criticado por las personas en la calle ,recuerdo como una vez repetian en modo de burla tambien una intervencion que tuvo Ian padron, otro excelente realizador en una premiacion de los lucas refiriendose en modo critico al jurado y la direccion del programa se encargo en cada emision de repetir con una edicion totalmente manipulada e intencional el momento de la intervencion de padron,como ese me sobrarian los ejemplos ,lucas esta lleno de suspicacias que encierran agresiones muy solapadas a ciertos realizadores. quizas no todo el publico mayoritario lo descubra,eso no es una muestra de profesionalimo sino es una muestra de un proyecto que creo empieza a caducar, porque lo que no es sano ya no muestra ningun sentido y deja de ser ARTEEEEEEEE.

      may

      septiembre 25, 2011 at 11:15 pm


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