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La parada CERO

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Por: Elaine Díaz Rodríguez

Transporte en CubaCansancio, deseos de llegar, sueño, hambre, agotamiento extremo, pensamientos del tipo: “mañana tengo que…”. Este es un retrato de los rostros de más de sesenta personas que esperaban, en una parada, la guagua que los llevaría al sitio a donde necesitan ir a las 8 de la noche de un viernes. Me aventuraría a asegurar que, para el 90% de ellos, la casa constituía este sitio.

Cuando Alejo Carpentier definió lo real maravilloso latinoamericano no había una ruta, llamada 400, que se dirigiese de La Habana a Guanabo. De haber visto Carpentier, a las 8 de la noche  al ómnibus 3655 acercarse a su primera parada con, inexplicablemente, 44 pasajeros a bordo, no habría escrito “El reino de este mundo” basado en la mágica historia haitiana, sino basado en la realidad de las paradas de guaguas cubanas en el 2008.

La parada cero es un lugar concreto. Ubicada en 25 y G, no tiene señalización alguna, pero el grupo de personas que se forma en torno al pequeño muro que allí se encuentra, se ha convertido en referencia para aquellos que llegan por primera vez. El nombre lo puso alguien muy ocurrente que, burlándose de la maldita circunstancia de la guagua por ninguna parte, decidió hacer de tripas corazón y pagar 5 pesos por el servicio de 40 centavos, antes de llegar a la multitudinaria cola de la primera parada.

Los choferes y conductores de varias rutas como la 195 o la 400 han decidido establecer un pequeño mercado paralelo donde no se ofrecen viandas o carne, sino el derecho de subir al ómnibus. Esta práctica, que pudiera parecer nueva, es tan antigua que ya casi se ha convertido en una institución. La guagua de 5 pesos no comenzó en La Habana con el servicio oficial que se ofrece desde hace unos meses.

Hace más de cinco años, diferentes rutas recogen pasaje en la última parada, cuando hacen el viaje de retorno a sus respectivos paraderos. De este modo, aquel que de manera educada y respetuosa hizo su cola para garantizar un asiento que le permita descansar durante el largo viaje, la mayoría de las veces tiene que conformarse con subir a la guagua, o, en el peor de los casos, quedarse esperando la siguiente, solo que algunas veces “la siguiente” llega en peores condiciones que la anterior.

Las quejas llueven. Las personas se molestan y algunas veces surgen altercados verbales con choferes y conductores, pero, casi siempre, el silencio general y las ganas de “acabar de arrancar la guagua” constituyen la salida a la situación.

Transporte en CubaSi hacemos algunos cálculos matemáticos simples podemos determinar la ganancia, en metálico, de choferes y conductores. Diez personas por viaje, con solo dos viajes nocturnos, equivalen a 100 pesos. Si multiplicamos esto por 20 días del mes, da una suma de 2 000 pesos, sin contar el salario que perciben, las “propinas” de quienes dan un peso y no reciben el vuelto porque “no hay menudo” y otras practicas similares. La noche del 25 de enero, por ejemplo, el ómnibus 3655 traía 44 pasajeros, lo que equivale a 220 pesos en un solo viaje.

Existen determinadas medidas para evitar la corrupción en el transporte público. Los inspectores, quienes se dedican a repartir tiques a las personas de la cola y a garantizar que la guagua llegue vacía a la parada, entre otras actividades, terminan su jornada laboral alrededor de las 6 PM. De esta hora en adelante, el ciudadano que no pudo llegar a casa tendrá que lidiar, probablemente, con situaciones como las ante  descritas. 

¿Soluciones? Por ahora, no se avizora ninguna. Los inspectores seguirán remediando el problema de manera parcial, los choferes y conductores continuarán llenando la guagua a 5 pesos porque “hay que resolver” y las personas que pierden su tiempo haciendo colas de manera educada, llegarán tarde a sus hogares hasta que exista una medida que erradique esta situación, y, más importante aún, hasta que exista la conciencia de que el transporte es un servicio público, con el que no se permite, bajo ningún concepto, lucrar.

Written by Elaine Díaz

marzo 18, 2008 a 6:55 pm

Publicado en Crónicas

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6 comentarios

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  1. […] Me aventuraría a asegurar que, para el 90% de ellos, la casa constituía este sitio… (más) Tagged with: cuba, sociedad, […]

  2. Que pena q pasen esas cosas, NO? Pero desgraciadamente yo lo considero como el ciclo de la vida, cada uno luchando por sobrevivir. Lo digo, porque en varias ocasiones aunque no en la misma parada fui de esas personas que pagan los 5 pesos. En otras me toco ser de las que tiene q dejar la guagua ir o bien quedarse parado despues de horas de espera.

    Gisselle

    marzo 20, 2008 at 4:28 pm

  3. sip, la 195 tambien tiene parada 0, pero la gente lo ve como una cosa normal, a mi me jode mucho eso la verdad, pero primero me voy a pie antes de pagar los 5 pesos.

    alejandro

    mayo 9, 2008 at 7:27 pm

  4. 😉

    blogpabloggear

    noviembre 27, 2009 at 8:24 pm

  5. […] 14, 2009 · Dejar un comentario 367 días después de este post, la parada cero continúa existiendo. Las guaguas llegan con la mitad de los asientos llenos y la […]


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