La Polémica Digital

Espacio para debatir sobre Cuba

Así es la experiencia de navegación por Internet en los puntos de acceso público en Cuba

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Centro de acceso al servicio Nauta para la navegación por Internet

Centro de acceso al servicio Nauta para la navegación por Internet. Foto: Elaine Díaz

Son las diez y el parque Agramonte, de Camagüey, parece que va a explotar entre tanta gente con pantallas blancas que alivian la oscuridad del alumbrado público ausente. En las noches, los bancos apenas alcanzan, pero durante el día, el sol abrasa a quien intente navegar desde este sitio y para sentarse en cualquier cafetería hasta donde llegue la señal, es obligatorio consumir.

La Rampa, también carente de cualquier infraestructura amigable para la navegación, puede acoger hasta 100 usuarios conectados simultáneamente. En los parques habilitados en la provincia de Camagüey son solo 50. “Y sí que se ha llegado a esa cifra”, me cuenta Alejo. “Uno se da cuenta porque te sale un cartel que dice que no pueden procesar tu solicitud cuando insertas el nombre de usuario y la contraseña”, añade.

Hay dos vías para conseguir un usuario: las tarjetas Nautas prepagadas o un contrato con ETECSA que incluye navegación por Internet y correo electrónico. En ambos casos es obligatorio presentar una identificación oficial que queda registrada, ya sea carnet de identidad o pasaporte. Sin embargo, los hoteles, que proveen servicios de acceso a Internet por precios que oscilan entre 4.50 y 10 CUC la hora, no solicitan ninguna información personal.

Hace tres semanas eran a 2.50, hoy cuestan 3 CUC las tarjetas prepagadas para navegar por las zonas wifi que circulan en el incipiente mercado negro de La Rampa. En los puntos de venta oficiales de ETECSA valen 2 CUC, pero los usuarios deben hacer largas colas donde se mezclan quienes necesitan recargar su celular, pagar el teléfono o comprar algún producto.

Guanabo carece de zonas wifi, pero el punto de ETECSA con tres computadoras y aire acondicionado – todo un lujo comparado con el que se ubica en el Casino Deportivo – se ha convertido en el lugar de moda para los adolescentes. Jennifer ya tiene su cuenta en Facebook, y guarda la página de su navegador con orgullo para mostrársela a su madre en su computadora desconectada. “¿Qué más viste hoy?”, le pregunto. Y me enseña las fotos descargadas de la página de Los Ángeles, el grupo musical de moda.

En La Rampa, Guanabo, Camagüey o el Casino Deportivo todos parecen revisar lo mismo. Internet en Cuba – desde los espacios de acceso público – se circunscribe a una red social, algún servicio de correo electrónico y aplicaciones de chat y video. Apenas un sustituto básico para un servicio telefónico caro e ineficiente. Y no es que exista una sola experiencia de navegación, tal asunción sería aberrada, pero basta caminar por estos sitios para detectar patrones de consumo generalizados.

Los altos precios, la falta de condiciones mínimas donde navegar – lo que obliga a las personas a aprovechar muros, escaleras, contenes y aceras -, la ausencia de una estrategia coherente de formación para la ciudadanía toda – no solo para los universitarios o sectores clave en el desarrollo científico del país – en cuanto a los servicios de Internet y las limitaciones de los dispositivos de acceso han provocado la emergencia de un consumo principalmente utilitario de la red.

Internet caro y por poco tiempo. Internet convertido en inversión. Una inversión que en el caso de algunas jóvenes y adolescentes debe retornar con ganancias en el menor tiempo posible. Varios anuncios publicados en Revolico brindan servicios de gestión de cuentas personales en Facebook. “Por mi casa vive un señor que le lleva la cuenta a tres muchachitas que se escriben con extranjeros. Ellas responden los mensajes y él los envía”, cuenta un usuario que no quiso ser identificado.

En la esquina siguiente, una adolescente estrena su cuenta de Facebook y en la foto de portada se lee un escandaloso “Yo soy sexy”. Sus padres la imaginan en un parque con sus amigos, lo cual es técnicamente cierto. Nadie les ha explicado a sus padres que, en Internet, uno puede estar en muchos sitios al mismo tiempo, y que algunos de ellos son peligrosos. O lo han explicado en algún que otro reportaje de la televisión, como algo que pasa lejos, en otros países, pero nunca en Cuba, jamás a sus hijos.

A esto se suma el sentido de la urgencia. En la Cuba de 2015, Internet apenas resuelve uno de los problemas que abarataba en la década de los ´90: la cercanía entre las personas. Con casi dos millones de cubanos residiendo en Estados Unidos y cientos de miles de familias separadas por la emigración, Nauta desafía visas y pasajes de avión y une. Quizás eso es lo más importante por ahora. Para el resto, ya habrá tiempo.

*Este post forma parte de una serie de artículos sobre el tema y puede ser republicado en cualquier sitio web sin la autorización explícita de la autora.

La Habana, 6 de agosto de 2015

Written by Elaine Díaz

agosto 6, 2015 at 12:30 pm

Publicado en Ciencia y Tecnología

Cinco desafíos de la extensión del acceso público a Internet en Cuba

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Prólogo

Jóvenes cubanos navegan por Internet en el Hotel Presidente

Jóvenes cubanos navegan por Internet en el Hotel Presidente

Hay una muchacha sentada en la otra esquina del muro. Hay un P de los anaranjados que para justo en el semáforo. Hay gente bajándose del P antes de llegar a la parada. Hay también cola para entrar al Dinos Pizza. Hay una extranjera que me pregunta en inglés Where did you get your card. Y de la cola del Dinos Pizza sale un muchacho y abre una ristra de tarjetas prepagadas de acceso a Internet. Le dice a la extranjera que three dollars cada una y a mí se me antoja una trenza interminable de cabezas de ajo, que cuestan three pesos cubanos cada una.

La muchacha de la esquina se acerca, aprovecha que me distancié de la pantalla por unos segundos para explicarle a la extranjera que las había comprado en Guanabo, hace como dos semanas, y me suplica que la ayude a conectarse, que lleva tres días viniendo, que ella espera a que yo termine de hacer lo mío. A mí se me escapan cinco minutos-Nauta escuchándola. Y uno no es consciente del valor del tiempo hasta que se enfrenta a una hora-Nauta, que no hay forma de que tenga 60 minutos. Sesenta minutos por cincuenta pesos. Miro los minutos-Nauta que se largan con frialdad y en un acto de bravuconería y rebeldía los dejo ir, le pido el teléfono a la muchacha, que dibuja una G en su smartphone y lidio con WIFI_Etecsa. Leer el resto de esta entrada »

Written by Elaine Díaz

agosto 5, 2015 at 9:32 am

Publicado en Ciencia y Tecnología

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¿Cómo se hizo el logo de Periodismo de Barrio y por qué fueron importantes los usuarios?

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El 9 de mayo de 2015, Periodismo de Barrio lanzóun concurso en el sitio web Zillion Designs para encontrar un logo que sintetizara los rasgos distintivos de nuestra organización periodística.En el resumen incluimos los siguientes conceptos:

Orientado a la comunidad, que refleje transparencia, tolerancia, respeto, investigación, justicia, alegría, e independencia. Queremos que sea minimalista, limpio, simple y low tech, con soluciones que funcionen en escenarios como Twitter y Facebook, pero también en pullovers, tazas, stickers, bolígrafos.

En menos de 72 horas, recibimos 55 propuestas de cinco diseñadores y el 11 de mayo declaramos como ganadora a Nelly Carmenza Burbano Sánchez, quien transfirió los derechos de propiedad del diseño ganador a la titular del concurso.

Leer más aquí.

Written by Elaine Díaz

junio 1, 2015 at 11:56 am

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Menos regaños, más periodismo

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Rolando Alfonso, jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba invitó durante la discusión del informe presentado por el bloque ramal de la UPEC de la prensa escrita a marcar “normas” porque, de acuerdo con el funcionario, “uno de nuestros principales problemas es que hemos estado desarrollando proyectos y prácticamente no ha habido normativas”. Esta invitación a las normas se enuncia en un contexto particularmente complejo donde nuevamente se alude explícitamente a los “colegas [que participan] en colaboraciones periodísticas con sitios y prensa internacional financiada desde el exterior”.

Varios años después de la apertura de oficinas en La Habana por parte de medios internacionales con un perfil muy enfocado en la realidad socio-política, cultural y económica cubana como OnCuba, Progreso Semanal, entre otros, resulta alarmante que el debate siga estancado en el momento-diagnóstico, o sea, en la crítica hacia los profesionales que realizan periodismo para y desde estos espacios.

Durante años, el Centro de Prensa Internacional (CPI) mantuvo el monopolio de los profesionales que podían escribir para medios extranjeros desde Cuba, reservándose el derecho de aceptar para su acreditación a periodistas cubanos y extranjeros de acuerdo con criterios subjetivos y poco transparentes, y reservándose también el derecho de retirarles su acreditación y expulsarlos del país cuando lo publicado cruzaba la línea nunca clara de lo permitido o tolerado, o de hacer del acceso a fuentes básicas una pesadilla.

Como suele suceder en Cuba cuando la imaginación desborda la norma, y cuando la oferta estatal no responde a las demandas de la ciudadanía, en este caso, cuando no responde al derecho básico de acceso a una información profunda, crítica, poco complaciente, no triunfalista, que ayude a tomar decisiones informadas, y a mantener la vigilancia sobre la responsabilidad pública de estructuras, organizaciones, instituciones y del Partido; aparecieron opciones caseras promovidas o que involucraron a ciudadanos residentes en otros países.

El paquete semanal es la respuesta al divorcio entre la oferta informativa oficial y las necesidades de la ciudadanía. Las redes y los cables que conectan hoy varias ciudades son la respuesta a la falta de acceso a Internet en los hogares cubanos. Revolico es la respuesta al desabastecimiento en los mercados estatales. La emigración de jóvenes profesionales es la respuesta a la falta de opciones para tener una vida con las necesidades materiales básicas cubiertas en Cuba. Y podría seguir enumerando ejemplos hasta el infinito.

A OnCuba, Progreso Semanal y Cuba Contemporánea, entre otros, se les podrá criticar con dureza en el futuro por muchas razones. Como se critica duramente en la actualidad a los medios de prensa estatales o a la prensa extranjera acreditada en la isla. Pero habrá que reconocerles la apertura de un nuevo camino, un camino intermedio que apostó por incluir a profesionales cubanos, sobre todo jóvenes, entre las voces que escribían para lo que se reconoce legalmente como “prensa extranjera”.

La calidad de sus contenidos y la seriedad de sus colaboradores – que en muchos casos crecieron profesionalmente con estas publicaciones – puso en jaque el hasta entonces monopolio de los profesionales que tenía el Centro de Prensa Internacional (CPI). A golpe de buen tino e ingenio desafiaron también la desconfianza y el poco acceso a fuentes de información oficial. Y fueron remunerados por ello. Atrás quedó la época de las credenciales retiradas y de los profesionales expulsados del país. No es posible quitar una credencial a quien nunca la ha tenido, ni expulsar al ciudadano nacido en esta tierra.

El asunto monetario provoca delirios en varias de estas críticas. No se debe sentir vergüenza de recibir una retribución monetaria acorde con el trabajo realizado y la realidad socioeconómica de un país, cuando esta proviene de fuentes clara y públicamente identificadas. El tema del salario en los medios de prensa estatales no puede quedar solamente en los informes en blanco y negro que relee Alfonso Borges en cada uno de estos encuentros. En este punto, seguimos estancados en la etapa diagnóstico. En los Congresos de la UPEC se repite una y otra vez este problema sin que haya aparecido hasta la fecha – al menos públicamente – un mapa de ruta claro sobre su posible solución. Queda entonces, todo el debate, condenado al marco de la queja.

Los medios extranjeros donde participan los profesionales cubanos que, según Borges, “se desdoblan” han encontrado oportunidades económicas que permiten retribuir monetariamente el trabajo realizado, ya sea mediante el uso de la publicidad u otras variantes. Varias instituciones estatales también reciben financiamiento de entidades internacionales, sin que esto llame la atención o genere alarmas. El Centro Nacional de Educación Sexual, la Universidad de La Habana o el mismísimo Ministerio de Agricultura, por citar tres ejemplos.

El periodismo estatal cubano se encuentra en una encrucijada. Una encrucijada que es menos dramática porque los profesionales aún obtienen determinadas prebendas no monetarias de los medios. Una cuenta a Internet desde casa, el acceso a un celular con saldo, un carro del trabajo, un viaje al extranjero, entre otros, constituyen – en muchos casos – la única atadura a los medios. ¿Qué pasará con estos cuando los cubanos puedan contratar el acceso a Internet libremente en sus casas, cuando tener un carro sea una posibilidad real, cuando se naturalice el hecho de viajar al extranjero y el avión deje de ser el fin y recupere su función de medio?

La reforma migratoria y la aparición de estos medios que hoy son tolerados y vilipendiados en el discurso gubernamental ampliaron la brecha que ya habían abierto los blogueros con varios años de antelación, la dotaron de profesionalidad y cohesión, de estructuras y sentidos editoriales, de procesos productivos sostenibles. Pero su mayor atrevimiento fue haberse convertido en espejo. Un espejo que devolvía una imagen nada agradable que algunos todavía se niegan a reconocer. Un espejo que nos obliga a enfrentar urgentes debates sobre la estructura de propiedad de los medios de comunicación en Cuba, que desafía la ley de asociación de 1985, y que pone en jaque la política de comunicación que actualmente se está elaborando.

Written by Elaine Díaz

mayo 18, 2015 at 10:55 am

Publicado en Desde Cambridge

Nombres raros

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Nieman Foundation for Journalism en la Universidad de Harvard acaba de anunciar su próxima clase, la número 77. Ya lloramos, gritamos, pataleamos, acampamos en el jardín de Lippmann House, pero ciertamente la campaña “There are no future Niemans” no funcionó y nos estamos adaptando a esa frase de consuelo aparente que es “There are no former Niemans”. Los nombres en la lista de la nueva clase me recordaron la primera vez que leí los de mis hoy cómplices y amigos, y sonaban raros, y lejanos.

En aquel entonces, no sabía que Melissa Bailey me llevaría a la playa en medio del invierno porque yo necesitaba ver el mar, ni que Gabe sería conocido como “Mean Gabe” o “Gabe El terrible” y que me diría en medio de un BBQ que dejara de poner en mi libreta “I heart Raul” y que yo me desternillaría de la risa, porque aquello era muy ocurrente. No sabía que Henry me ayudaría a hacer las compras y me hablaría en español aportugesado las primeras semanas para que yo entendiera, o que me dejaría ganar en Cards Against Humanity, que es un juego para personas políticamente incorrectas. Menos idea tenía de que Kitty había sido la niña que jugaba en el jardín de la Casa Blanca mientras su padre era secretario de prensa de cierto ex-vicepresidente. Y que terminaríamos cenando pollo frío una noche y hablando de regalarle a Periodismo de Barrio la oportunidad de una entrevista en Morning Edition de NPR que llegara a 17 millones de radiooyentes, porque Kitty, como dice en Twitter, escribe las palabras que te despiertan en la mañana.

No tenía ni idea de que terminaría sosteniendo las puertas para que Farnaz entrara o saliera de los lugares, porque luego de tres guerras, su brazo estaba adolorido ya para siempre. Cómo iba a imaginarme que Jason, antes de trabajar en el Chicago Tribune, había estado en Miami el suficiente tiempo como para decirme que debíamos salir a buscar comida cubana, cuando yo creía que me ahogaba de la nostalgia. O que Maggie se iba a traer a Althea, esa bebé que gateaba y se nos va caminando después de diez meses.

Otra de las sorpresas fue Celeste, tan freelance de corazón y tan libre de espíritu. La misma Celeste que con Miguel, nuestro entrañable chileno y cubano de alma, formaría parte del más importante de todos los grupos… OMB… Porque Celeste y Miguel siempre tenían tiempo para pensar el futuro del periodismo, y de paso, para one more beer. Qué decirles de Denisse, con sus cinco niños a cuesta, con sus excelentes evaluaciones en clase, la única que estudió en un community college, la misma que nos hizo llorar a todos en su Sounding y que nos recordó cómo se hacía periodismo de verdad sobre educación. O Ann Marimow y Jiequi, que me enseñaron el ABC del legal reporting, y me hicieron cuestionarme por qué demonios no cubrimos los juicios en Cuba si muchos de estos son abiertos. Porque los juicios, a veces, son el termómetro de por dónde va una sociedad.

Y está también Alicia, que estudió en Puerto Rico, que tiene la sonrisa más linda de toda la clase, que me trajo pastelitos de guayaba y queso desde New York en medio del invierno y me salvó para siempre. O Dawn, con su hija Hannah, mi primera cómplice en Nieman, la jovencita de 17 años que quería leer español y a la que le regalé un Borges que nunca olvidó. Pero nada se compara con Abeer, que se trajo a su perro Jiji desde Egipto, porque Jiji se pronuncia como YiYi, y es el diminutivo de Che Guevara, y Abeer ama al Che.

Pocas palabras y muchas gratitudes tengo para Wahyu, que me contó de la transición en Indonesia, y de lo my dolorosa que fue. Porque los entusiastas de las transiciones nunca piensan en cómo estas van a joder al prójimo. Y de eso sabe Vladimir, que no les perdona a los americanos los bombardeos en Serbia, y junto con su esposa Dragana se han encargado recordarlo cada uno de los días.

Una de las mejores noticias de todas es David mismo, que llegó reportero y se marcha director de El Mundo, y nos pide que le ayudemos a tener cada día los pies en la tierra, junto con Carmen, su esposa, nuestra abanderada en Harvard Business School. Hay que tener coraje para cruzar el río. Y Carmen lo hizo, como lo hizo también nuestra Johanna, de Sudáfrica, la Biblia del management en las organizaciones periodísticas.

Seung Ryun fue el nombre más difícil de aprender. Pero lo logramos, especialmente aquella noche en que, vino mediante, nos leyó las manos a todos, porque el periodismo es cosa seria y hay que estar preparados para el futuro. Aunque no recuerdo qué dijo de Laurie Penny, porque de Laurie no hay que adivinar mucho, después de cinco libros publicados y cientos de columnas, nuestra pequeña de la clase, que con solo 27 años llegó a Lippmann House a provocarnos con sus reflexiones sobre el feminismo.

Pero el mayor regalo de todos ha sido Mona. Mona, la bebé de Nabil y Audrey concebida durante el curso y que hace apenas unos días nació. Mona es el final perfecto de un año intenso. Es la señal también de que nada puede estar mal con un grupo que trae un bebé a este mundo. Es la que evaluará lo que estamos por hacer y el camino que recién iniciamos después del 30 de mayo.

Written by Elaine Díaz

mayo 15, 2015 at 12:12 pm

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Llamadas

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Mi mami me llama desde Cuba, que ya la operaron, que todo salió bien, que le dieron seis puntos, que está en la casa, que la herida está tapada.

Y yo pierdo la respiración procesando tanto.

Porque a mi mamá se le olvidó decirme que la iban a operar, que le iban a dar puntos, que iba a estar en un policlínico de Alamar. Las madres tienen la costumbre de no querer preocupar a los hijos. Y yo la bombardeo a preguntas. Y ella me dice que todo va a estar bien, que era solo una bolita de cebo en la espalda. Y le pregunto por la biopsia y me dice que no había formol para hacerla.

Pero sin haberme graduado de medicina sé que todo lo que te sacan del cuerpo debe someterse a una biopsia, aunque sea por precaución. Yo me asusto. Y las madres notan el susto de los hijos. Ella me dice que los médicos saben, y que ellos dicen que no es nada malo. Yo no le respondo, pero insisto, creo en el resultado de las biopsias, no en lo que los médicos dicen que creen que saben.

Así va la potencia médica… Pero debo estar agradecida, mi mami tuvo su cirugía de gratis. Aunque pensándolo bien mi mamá trabajó de maestra por 17 años consecutivos ganando un salario miserable y se retiró con una pensión más miserable aún. La deuda entre el sistema de salud pública cubano y mi madre está saldada. No hay deudas de gratitud para con un Estado que subsidia la salud pública pero no ofrece salarios dignos a sus ciudadanos para cuando están saludables.

Mi mami va a estar bien. Yo sé que va a estar bien. Y yo no lo sé todo, pero sé algunas cosas. Pero me preocupa cómo van a estar todos aquellos que tengan que someterse a una cirugía en el policlínico Enrique de los Ángeles Betancourt Neninger, de la zona 15 de Alamar, sin la posibilidad de una biopsia porque no hay formol. En estos tiempos de estadísticas y transparencia, sería bueno también saber cuántas enfermedades terminales hubieran podido curarse a tiempo con un pomo de formol.

Written by Elaine Díaz

mayo 8, 2015 at 1:42 pm

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Declaración de Principios de Periodismo de Barrio

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En abril de 2014 recibí la notificación de que había obtenido una beca en la Fundación Nieman para el Periodismo de la Universidad de Harvard. Durante más de 77 años, esta fundación ha trabajado para promover y elevar los estándares del periodismo en Estados Unidos y el resto de los países del mundo y para ampliar la educación de todas las personas especialmente calificadas para ejercer esta profesión. Desde 1939, Nieman ha atraído a más de 1400 periodistas de 193 países. En 2014, por primera vez, la Fundación recibió a una periodista cubana.

El programa de formación incluyó charlas, seminarios, participación en eventos, diálogo con estudiantes y la posibilidad de matricular cualquier clase en Harvard o MIT que contribuyera a perfeccionar nuestras habilidades periodísticas. Durante estos nueve meses he estado asistiendo a clases vinculadas con el futuro del periodismo, el uso de estadísticas para la evaluación de políticas públicas, la inmigración en Estados Unidos desde perspectivas literarias y religiosas, entre otros. Asimismo, he tenido acceso a charlas de expertos de todos las escuelas de la Universidad: College, Educación, Negocios, Religión, Derecho y Gobierno.

Como parte de esta experiencia, considero importante compartir todos los conocimientos a los que he tenido acceso y contribuir a mejorar la calidad del periodismo cubano. Como profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, he trabajado durante ocho años en la formación de futuros periodistas. Al mismo tiempo, soy deudora de todos los aprendizajes que obtuve de mis prácticas laborales en medios de prensa cubanos durante mi carrera, de mi trabajo junto a excelentes periodistas en Inter Press Service y de todos los espacios de formación en universidades cubanas, españolas y estadounidenses en los que he participado.

Durante mi periodo como Nieman Fellow recibí un estipendio de 65.000 dólares, distribuidos durante los diez meses de duración de la beca. Luego de asumir todos los gastos de la estancia, la renta, el seguro médico, la alimentación, el transporte y del pago de los impuestos en Estados Unidos – pues este no es libre de impuestos -, decidí utilizar mis ahorros para la creación de una nueva organización periodística en Cuba. Lamentablemente, Cuba aún no permite el registro de medios de comunicación, pero esto no ha impedido que surjan múltiples iniciativas ciudadanas que conviven con los medios estatales y con la prensa extranjera acreditada en la isla.

“Periodismo de Barrio” es el resultado de múltiples aprendizajes. En 2010, mientras intentaba entender cómo funcionaban realmente las estructuras del Poder Popular a nivel local en Cuba, decidí que quería formar parte de las mismas y fui elegida como delegada a la Asamblea Municipal del Poder Popular. Durante mis dos años y medio de gestión perdí muchas batallas en mi circunscripción, pero dos momentos esenciales me mostraron el enorme poder que podían tener estas estructuras. Como resultado de la gestión de sus delegados y del trabajo conjunto con el pueblo, Campo Florido no fue incluido en la provincia de Mayabeque durante la última división político administrativa, elemento que reconoció públicamente el presidente cubano, Raúl Castro, durante una sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular televisada. En el segundo caso, luego de más de cinco años y gracias a toda la información recopilada por los vecinos, pudimos poner fin a la presencia de grupos electrógenos en el Caserío de Guanabo, que afectaban notablemente la salud de los residentes en la zona. Ninguna de estas dos pequeñas victorias hubiera sido posible, sin embargo, sin la presencia de un espacio de comunicación individual que visibilizara a nivel nacional e internacional estos esfuerzos.

Como parte de mi trabajo en la corresponsalía de IPS en Cuba aprendí que las historias estaban en la sociedad civil. IPS, desde su fundación, ha promovido un periodismo comprometido con el Sur Global y, en el caso de Cuba, se ha enfocado desde su llegada a La Habana, hace más de treinta años, en temas como género, población, desarrollo local, cambio climático, entre otros. Esta profunda vocación de servicio público ha sido de especial ayuda en la creación de este proyecto. Otros medios estatales cubanos también abordan las temáticas relativas con el desarrollo local y la adaptación al cambio climático. En este sentido, “Periodismo de Barrio” pretende continuar estos esfuerzos liderados por otros medios.

Dos horas antes de las lluvias en La Habana ocurridas el pasado 29 de abril, había donado 25 dólares a la campaña de recaudación de fondos para Nepal. Es una cifra simbólica para las múltiples necesidades que tiene ese país, pero nuestra vocación solidaria impide quedarnos de brazos cruzados. Varios videos publicados por ciudadanos en Internet y numerosos reportes de prensa dan cuenta de las enormes pérdidas sufridas en Cuba luego de las lluvias. Las personas afectadas tardarán años en recuperar todo aquello que se fue con el agua, y los medios de comunicación necesitan seguir el ciclo de la noticias. Este hecho me ayudó a comprender mejor la figura del “damnificado”.

¿Quién es el damnificado? Una minoría en desventaja social que forma parte de la realidad cubana. Ser damnificado no es usualmente una condición permanente, como sí lo es ser mujer, homosexual, transexual o negro, algunos de los grupos sociales que reciben más atención de los medios de comunicación. El damnificado, en Cuba, es el resultado de un desastre natural que muchas veces no puede ser evitado y de una situación de riesgo que no surge en el momento del desastre natural. En un contexto mundial donde el cambio climático no puede ser negado, la condición insular de Cuba la convierte en una de las principales zonas de riesgo.

Intentando seguir con una tradición personal de un periodismo profundamente humano, respetuoso y sensible al dolor ajeno, “Periodismo de Barrio” intentará ofrecer una perspectiva compleja sobre esta realidad. Aunque el acceso a las fuentes en Cuba es sumamente complejo, nuestra ubicación junto a las personas y no a las instituciones, y el acceso a los delegados a la Asamblea Municipal del Poder Popular facilitan el desarrollo de este proyecto.

“Periodismo de Barrio” deberá intentar ser el medio donde las comunidades vulnerables vean reflejadas sus inquietudes sin toques sensacionalistas e irresponsables. Deberá intentar ser un mecanismo de ayuda a los órganos de gobierno local en la toma de decisiones. Deberá convertirse en un referente del periodismo desde y para las comunidades. Deberá ser, además, un laboratorio de experimentación periodística donde la escritura creativa, el uso de imágenes, videos, y la incorporación de roles como el fact-checking tengan cabida. Periodismo de Barrio será “paquete-first”, anclado en la realidad de conectividad cubana.

Considero que un medio con estos estándares de calidad demanda de un equipo de trabajo con excelentes niveles de formación, compromiso, experiencia profesional, competencias y habilidades. Por ese motivo, nuestra convocatoria está abierta a todos los interesados. No creo en los medios que se crean sobre lealtades de amigos, sino sobre respeto de colegas. En este sentido, aunque el equipo principal será pequeño, todos sus integrantes tendrán iguales derechos en el proceso de toma de decisiones, de selección de la agenda, de estrategias de financiamiento y cualquier otro elemento vinculado con el manejo del medio. Creo, además, en la necesidad de reivindicar el valor del trabajo y por este motivo se ofrecen salarios que estén más acordes con los gastos reales de un cubano promedio actualmente.

Seguiré explorando otras alternativas de financiamiento que logren mantener el proyecto funcionando y creciendo por al menos cinco años consecutivos. Dentro de estas alternativas se incluye la solicitud de fondos a entidades públicas y privadas en diferentes países del mundo, incluido Estados Unidos. Numerosas organizaciones ubicadas en este país promueven actualmente el desarrollo de un periodismo de calidad y creo que las recientes conversaciones entre los presidentes de ambas naciones hacen de este un momento ideal para el acercamiento.

La transparencia que me caracteriza será el principio fundamental de “Periodismo de Barrio”. No aceptaremos donaciones de ninguna institución que trabaje para la subversión del sistema político cubano. No aceptaremos donaciones de ninguna organización que pretenda incidir en nuestra agenda. No aceptaremos donaciones de ninguna organización que no esté dispuesta a que su nombre y el monto donado sea publicado en nuestro sitio web. Adoptaré un modelo donde las finanzas del medio y los salarios serán completamente públicos y estarán disponibles en el sitio web y en reportes semestrales, con la esperanza de incidir también en el aumento de la transparencia en Cuba.

“Periodismo de Barrio” es una apuesta al periodismo de calidad, independiente, justo, y capaz de insertarse de manera armoniosa en las propuestas comunicativas actualmente existentes en Cuba. Es, también, un enorme reconocimiento a los esfuerzos que realiza Cuba antes situaciones de desastre.

***

Las dudas, preguntas, inquietudes son bienvenidas. Escríbenos.

Puede solicitar trabajo aquí.

Written by Elaine Díaz

mayo 6, 2015 at 11:59 am

Publicado en Periodismo de barrio

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