La Polémica Digital

Espacio para debatir sobre Cuba

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Cita

con 8 comentarios

Llevo 7 meses leyendo “Los detectives salvajes”. No quiero que se termine nunca. “Te voy a comprar el mejor libro que te han regalado en tu vida”, me dijo Iván antes de pagar la irrisoria cifra de 20 pesos por una edición de Monte Ávila. Según Leonardo Padura, Roberto Bolaño es de los escritores casi desconocidos para el público cubano y, hasta hace 7 meses, para mí. Leer el resto de esta entrada »

Escrito por Elaine Díaz

mayo 10, 2011 a 3:20 pm

Escrito en Crónicas

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Blogger y punto

con 57 comentarios

La maldita insistencia de la búsqueda de las grietas por todas partes no me deja dormir. Los fenómenos de la red han copiado y calcado los procesos sociales que tienen lugar en “la realidad”. Y es lógico que así sea, si se apunta Internet como nuevo canal de ocurrencia de estos sucesos y no como sitio independiente de la cotidianidad misma.

Sin embargo, los sujetos que actúan en Internet y, específicamente, en la blogosfera, insisten constantemente en la necesidad de replantearse las dinámicas que hasta el momento han funcionado como “palanca” para mover los “átomos”. Algunos sienten los bytes como una nueva oportunidad para volver a “ser” y “hacer”. Leer el resto de esta entrada »

Escrito por Elaine Díaz

mayo 3, 2011 a 9:18 am

Escrito en Comentario

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Impotencia

con 16 comentarios

Pestañeo. Vuelvo a hacerlo con más fuerza. El ardor no desaparece, se hace más intenso cada vez. El reflejo me devuelve una masa blanca avanzando hacia la pupila. Vuelvo a pestañear. Sigue doliendo. Avanzo algunos pasos y la claridad me molesta. Está oscureciendo. El dolor se calma. Unas líneas rojas se funden ahora con la masa blanca y la pupila negra. Leer el resto de esta entrada »

Escrito por Elaine Díaz

abril 12, 2011 a 8:00 pm

Escrito en Crónicas

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con 57 comentarios

No recuerdo cuántas cuadras seguidas caminé. Desde Carlos III hasta 23 y J, pasando por Infanta, subiendo por San Lázaro, Hotel Colina, Habana Libre, Coppelia, 23 y J. Y luego La Víbora, Habana Vieja, Guanabo, Campo Florido, la nada. La caja estaba allí, entre mis manos, la miraba una y otra vez, como si con cada parpadeo fuera a desaparecer. Me costaba creerlo pero, lo peor, por mucho, era explicarlo.

Pedaleé casi un kilómetro. Repasaba mis palabras. “Esto llegó por Internet, un cubano en el chat me pidió mi número de identidad para enviárselo a ustedes, el chat es algo donde usted puede conversar con alguien por una computadora… Internet es…mmm… no, no es algo para enviar y recibir cosas, pero sirve también para eso, para ayudar”. Paré de pensar. Nunca encontraría las palabras exactas para explicarlo.

“¿Sabe dónde viven Juana y Raúl?”. El sudor transparentaba sus arrugas. “Sí, mija, dejaste el camino, sigue por la carretera y en aquella entrada, al final, hay tres casas de tabla de palma, la que está virada de lado es la de Raúl, él está ahí ahora”. En ese momento sentí miedo. La idea de estar llevando unos “zapaticos de rosa modernos” me aterraba. Seguí pedaleando. Leer el resto de esta entrada »

Escrito por Elaine Díaz

marzo 29, 2011 a 2:39 pm

Escrito en Crónicas

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Gerentes del papel

con 79 comentarios

Un nuevo tipo de discriminación asoma en la Cuba del siglo XXI. El gradual reconocimiento de la comunidad LGTB y la aceptación de la discriminación racial existente en la Isla en espacios oficiales como la Mesa Redonda suponían avances trascendentales en la inclusión de sectores hasta el momento poco representados. Sin embargo, la burocracia, cáncer en estado avanzado de nuestra sociedad, reina jubilosa sobre el Quinto Poder: el derecho al papel.

Su nombre es Raúl Moraga Gómez. Otro anónimo paciente de cáncer en la garganta para los archivos clínicos de su hospital. Un “casito” más para los trabajadores sociales. El prescindible trabajador de la cooperativa (luego de que enfermara) para el director de Nueva Aurora. Uno menos en la lista, para los encargados de repartir los materiales para la construcción de viviendas como parte de los acuerdos con los cooperativistas. “El muchacho de la batidora”, según los representantes del ¿poder popular? Y el “hijito” que se le va a morir si la casa se sigue mojando, para su anciana madre Juana Moraga Gómez.

Después de 5 años dedicados a la producción agrícola para garantizar la subsistencia de cientos de personas en nuestro importador país, Raúl Moragas se enfermó y ya no pudo volver al campo. No fue jubilado por su centro laboral y su nombre desapareció sin dejar rastro de los archivos de construcción de viviendas. Abandonado a su suerte, Seguridad Social dictaminó que con 147 pesos podría vivir. La casa prometida y tantas veces soñada se esfumó, dejando en su lugar un manojo de tablas y goteras donde sobrevivir.

Raúl apenas puede tragar algunos alimentos. Su madre, enferma también, machaca una y otra vez la comida mientras confiesa que ni siquiera tienen una batidora. Sumando el salario de ambos y sin comprar nada más, aún deberían esperar tres meses para poderla adquirir según los precios actuales. “En el Poder Popular me prometieron que me venderían una más barata”, cuenta mientras aprieta las manos para lidiar con el nerviosismo o la ira. “Pero de eso hace ya dos años”.

Cada Consejo de la Administración Municipal cuenta con un fondo para “casos críticos”. Aunque la definición de “casos críticos” padece de ambigüedad crónica, supuse que Raúl reunía todos los requisitos necesarios para ser considerado como tal. Hacía ya dos meses una niña huérfana había recibido todos los materiales que necesitaba para ir a la escuela, incluyendo ropa, zapatos y una mochila nueva. Otra niña, con retraso mental, había sido atendida con igual esmero. Si Raúl era incluido en la lista podría incluso tener su batidora.

Pero no corrió con la misma suerte. Para ser añadido a la lista de casos críticos debía presentar la propiedad de su casa y la Unidad Municipal de Vivienda no iba a declarar “habitable” un espacio donde solo quedaba un manojo de tablas. Su mísera pensión apenas alcanzaba para comprar un saco de cemento al mes, por tanto, las goteras continuarían siendo parte de su vida cotidiana. Sin posibilidades reales de tener algún el papel que lo acreditaba como propietario de aquel bulto de tablas, Raúl no podía ser considerado un “caso crítico”. Había sido abandonado a su suerte por los representantes del ente abstracto llamado “pueblo”.

Solos, Raúl y Juana rezan cada noche porque la lluvia se aleje y la neblina sea menos dura. Las manos de la anciana continúan triturando los alimentos hasta que la garganta de su hijo se niegue a seguir luchando. Desde la televisión de una casa cercana escuchan al presidente de su país anunciando la eliminación de subsidios innecesarios. “Dejaremos de subsidiar productos para subsidiar personas”, anuncia Raúl Castro. Un rayo de esperanza alumbra sus ojos… Juana espera que su hijo aguante con vida la conversión en realidad de estas palabras.

A más de un kilómetro de distancia el fantasma de un papel me despierta en la madrugada. Un papel gigante que ríe, se burla señalando el televisor, danza por encima de las mesas de funcionario apócrifos y reta en duelo a muerte a Raúl y Juana Moragas, al presidente y a mí; absolutamente seguro de su próxima victoria.

Escrito por Elaine Díaz

marzo 17, 2011 a 12:28 pm

Escrito en Crónicas

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Cuando las cartas no llegan III

con 23 comentarios

Los grupos electrógenos que funcionan con Diesel son motores de combustión interna que durante su funcionamiento desprenden sustancias tóxicas tales como óxidos de nitrógeno, hollín, monóxido de carbono, hidrocarburos, compuestos de azufre y plomo. Corresponde entonces al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y otras instituciones velar por la adecuada utilización de estos recursos.

Por este motivo, queda regulado en el artículo 118 de la Ley 81 que

el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, en coordinación con el Ministerio de Salud Pública y demás órganos y organismos competentes, establecerá o propondrá, según corresponda y velará por el cumplimiento de las disposiciones relativas a:

a) La calidad del aire

b) Los niveles permisibles de concentración de sustancias aisladas o en combinación y de partículas capaces de causar molestias, perjuicios o deterioro en los bienes y en la salud humana, animal y vegetal. Leer el resto de esta entrada »

Escrito por Elaine Díaz

febrero 9, 2011 a 3:34 am

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Cuando las cartas no llegan II

con 23 comentarios

Su nombre es Lilieth. Tiene dos años y caminaba por la destruida calle interna del pueblo cuando la encontré. Ocho baterías de los grupos electrógenos estaban encendidas en ese momento. Apunté la cámara de fotografías en su dirección y la niña se paró al instante. Sabedora de la atención que ganaba comenzó a adoptar las posiciones que seguramente había usado en cientos de fotos anteriores.

Le expliqué a su madre que estaba entrevistándome con los vecinos para saber sus opiniones sobre el emplazamiento. La cara de Yuliet se transformó en una mueca y, después de unos segundos, le preguntó a la niña “Lili, ¿dónde están los electrógenos?”. La pequeña alzó los dedos, apuntó en la dirección correcta y se llevó las manos a los oídos. Yuliet se alejó convencida de que esa respuesta había sido suficiente.

El ruido provocado por la instalación del emplazamiento se ha convertido en uno de los aspectos que más afecta a la población residente en el lugar. En el artículo 147 de la Ley 81,

queda prohibido emitir, verter o descargar sustancias o disponer desechos, producir sonidos, ruidos, olores, vibraciones y otros factores físicos que afecten o puedan afectar a la salud humana o dañar la calidad de vida de la población.

En varias de las cartas enviadas por los vecinos a diferentes autoridades durante el período comprendido entre los años 2006 y 2010 se señalan afectaciones a la salud provocadas por la exposición a estos altos decibeles como son: dolor de cabeza, pérdida de la audición, pérdida del sueño y alteraciones nerviosas, entre otros. Leer el resto de esta entrada »

Escrito por Elaine Díaz

febrero 7, 2011 a 9:45 am

Escrito en Lugares y gente

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Cuando las cartas no llegan I

con 32 comentarios

Aquella noche la luz del camino se había roto. Caminé por el trillo hasta mi casa con la certeza de quien lo conoce de memoria. Algunas voces cercanas ratificaron mi sospecha. “Hay visita”. Recé infinitamente para que no estuvieran esperando por mí. Apenas sonó la reja y alguien se asomó para confirmarme que “unos hombres querían hablarme”.

No hubo tiempo para quitarse el bolso, tomar agua o decirle a mi mamá que ya estaba allí. Tampoco para saludos protocolares. Aquellos que esperaban, papeles en mano, comenzaron a narrar su historia con el desespero propio de cuatro años de rabia contenida. Cada pocos minutos, con mirada afligida, pedían disculpas por la hora, por el tiempo robado. “No podemos más”, fueron sus últimas palabras antes de despedirse. Leer el resto de esta entrada »

Escrito por Elaine Díaz

febrero 2, 2011 a 11:43 am

Escrito en Lugares y gente

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