La Polémica Digital

Espacio para debatir sobre Cuba

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Israel Rojas cantará por ti

con 103 comentarios

A Max, por la pregunta;

Porque uno no tiene derecho a callar cuando queda tanto por decir

Tengo miedo de volver a escribir. Como tengo miedo de hablar en público. La única diferencia es que siempre he sentido miedo de hablar en público, por timidez o por los rezagos de Campo Florido que aún me habitan. El miedo a escribir es diferente, tiene que ver con la falta de práctica, con la ausencia de letras no vinculadas con “la docencia y la investigación” o, quizás, con la coherencia y el tino…

Y la culpa no es mía, lo juro, yo no quería escribir más. Pero el post sigue dictándose, terco, y se resiste a morir. Aparece cuando voy a despedir a mi amigo que se va a Luanda en busca de un mejor salario, cuando mi madre me llama para contarme de la operación de mi abuela y hasta cuando suena el Gangnam Style. Aparece cuando recuerdo. Aparece, aún más, cuando leo, escucho, me susurran de otro blog cerrado.

Porque todos los blogueros cubanos deberíamos llorar cada vez que desaparece un blog. Rectifico: todos los blogueros cubanos de buen corazón. La anemia de historias nacionales es tan abrumadora que basta para convertir cada cierre en una derrota personal, en un espacio vacío que nadie, ni siquiera un contenedor importado de bitácoras nuevas, podría rellenar jamás.

Ya no importa si era el mejor o el peor blog; porque esa mala costumbre de querer enmarcar espacios personales en conceptos tan estrechos como “bueno” o “malo” lastra el sentido de la pérdida. Si la bitácora no tenía 10 mil comentarios, entonces, se supone que el silencio duela menos y el luto se lleve a discreción.

Pero pasa que el dolor discreto no se me da bien. Pasa que tampoco aquello de olvidar. Pasa, y ustedes lo saben, que una pérdida recuerda a otra y a otra y así, de buenas a primeras, Israel Rojas y su canción por los muchachos de Matanzas han sido el pretexto para desempolvar todos los asesinatos en serie – que no suicidios, Rasvberg – del último quinquenio.

Es entonces cuando no puedo evitar recordar, por ejemplo, la reunión de la Unión de Jóvenes Comunistas donde aquel amigo fue separado de su puesto como profesor universitario durante un año por este post. Aunque, ciertamente, no consta en los anales que haya sido por el post sino por “el uso inadecuado de los servicios de la Cujae”. Como tampoco consta en los documentos qué otro uso, además del “social”, podría hacer un profesor universitario de 450 pesos al mes de Internet en el año 2009… o en el año 2012.

Pero no puedo recordar las caras de aquellos que tuvieron el triste papel de jueces, porque no estuve allí, porque aquello de sancionar a alguien por un post parecía una broma a la que no había que brindarle mayor importancia – una broma que se viene repitiendo desde entonces con mayor frecuencia-; porque incluso después de sancionado debíamos callar por defender un proyecto social desde el que se cometen errores, como todo proyecto vivo.

Artilugios no se actualiza desde 2009 y pocos lo extrañan. Yo sí. Pero ya les había advertido que el dolor discreto no se me daba bien. Mucho menos cuando absurdos acontecimientos desde Matanzas insisten en recordármelo. Muchos menos cuando hoy, después de ocho meses de aquel encuentro donde se insistía en que todo iba bien, vuelven a doblar las campanas, ahora por sus organizadores. La diferencia es que hoy Matanzas canta fuera de la web por La Joven Cuba. La diferencia es que hoy, Israel Rojas también canta por Artilugios, por Último Swing, por ti y por mí.

Escrito por Elaine Díaz

diciembre 18, 2012 a 1:27 pm

Escrito en Crónicas

El último post

con 88 comentarios

A La Polémica Digital, por BloggersCuba

Desde marzo de 2008 he mantenido este espacio como un sitio reposado de diálogo, de expresión individual y de intercambio de experiencias. “La polémica” rebasó, en pocos meses, el anonimato y la soledad que acompaña a millones de bitácoras en la red, para convertirse en un lugar de discusión de algunos de los temas más acuciantes en la agenda de la ciudadanía cubana. Lo que un día fue sitio de experimentación para obtener el título de licenciada en periodismo devino rincón ineludible para el aprendizaje.
Hoy, después de casi cinco años, me despido de este espacio.

Desde este momento dedicaré más tiempo a la investigación y la docencia, dos actividades que me apasionan y en las que quiero concentrarme más durante los próximos años.

Agradezco profundamente a todos aquellos que alguna vez dejaron su huella por aquí; a quienes, con sus comentarios enriquecieron el debate, a los que enviaron sus impresiones por correo, a los que fueron testigos callados de cada artículo y a aquellos que tuve la suerte de conocer personalmente.

Queda este espacio en la web, abierto para quienes quieran repasar, una vez más, algunos instantes de los últimos cinco años desde el relato personalísimo, subjetivo y no-periodístico de una joven cubana.

Campo Florido, 21 de agosto de 2012

Escrito por Elaine Díaz

agosto 22, 2012 a 10:39 am

Escrito en Crónicas

Que no llegue a la Asamblea

con 66 comentarios

Pocas batallas ha ganado Campo Florido al poder. El abastecimiento de agua por tuberías no ha sido una de ellas. Los residentes en algunas de sus circunscripciones continúan esperando durante 15 y hasta 21 días porque el Consejo Popular les envíe alguna pipa salvadora que, casi siempre, se pierde misteriosamente por el camino el onceno día.

La reparación de las carreteras internas tampoco recibió el visto bueno gubernamental. Las angostas inversiones para este fin deben ser destinadas a lugares con peores condiciones. Tampoco ganaron la guerra por la iluminación en las calles, la venta de productos de primera necesidad en el Caserío de Guanabo o la entrada de una guagua más de dos veces al día al lejano pueblo de La Lima, donde viven más de 50 niños que deben recorrer diariamente casi 5 kilómetros a pie para tomar el ómnibus que les permita llegar a la escuela.

Los grupos electrógenos que afectan la salud de una comunidad de centenas de personas, incluyendo ancianos e infantes continúan encendidos día y noche para recordarles a los residentes del lugar que están predestinados a perder todas las demandas que pretendan realizar. La naturaleza parece haber olvidado también este pueblo. Las tierras esperan infructuosamente por un aguacero que salve los cultivos.

Pero Campo Florido ganó una batalla. Una pequeñísima gran batalla que aún, dos años después, todos celebran. Una victoria autogestionada, por cuenta propia, que recuerdan, sobre todo, dos veces al año, cuando se reúne la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Pocos pueblos de esta capital merecerán tanto pertenecer a La Habana como este pequeñísimo lugar de apenas 10.000 habitantes. Campo Florido ha sido el comodín de cada división político-administrativa. Sus residentes han pertenecido a Guanabacoa, San José de las Lajas y Habana del Este indistintamente en menos de 40 años. Durante la última división, Campo Florido sería enviado a la flamante provincia de Mayabeque.

La falta de agua, luz en las calles, guaguas y tiendas de venta de productos de primera necesidad era tolerable. Pero la imposición de un municipio, montañas mediante, no. Según las leyendas urbanas de aquellos valientes días, las cartas de la Asociación de Combatientes llegaron hasta altos niveles; los militantes del Partido pusieron sus carnets a disposición de aquellos que pedían un sacrificio más por la Revolución y los delegados de las 12 circunscripciones que componen este pueblo llegaron a la Asamblea Municipal con la certeza del no.

De nada sirvió el triunfalista discurso de la por entonces presidenta a la Asamblea Municipal o las patéticas muestras de cariño de delegados que no sabían lo que significaba dejar de pertenecer al municipio donde muchos habían nacido. Los procesos de negociación política en el espacio del municipio a veces pueden terminar en procesos muy burdos de presión e, incluso, de “sospecha ideológica”. Fue por eso que no pude asombrarme cuando la respuesta de la Secretaria General del Partido Comunista de Cuba en Habana del Este a mi cuestionamiento sobre el carácter “altamente impopular” y “antidemocrático” de una medida que no aceptaba ningún ciudadano del pueblo en cuestión fuera el recordatorio de la gratuidad de mi carrera de Periodismo.

Vi cómo eran ninguneados uno a uno los argumentos de los representantes de las doce circunscripciones de Campo Florido. El mítico número esta vez no iba a ser suficiente para “hacer la Revolución”. Después de tensas reuniones donde recibimos las más demagógicas de las propuestas a cambio de la aceptación de la nueva DPA y de la indignación de 10.000 ciudadanos se decidió sacar el proceso de reuniones cerradas y llevarlo a los espacios de discusión barriales.

Todas las reuniones fueron coordinadas en menos de 72 horas. Al menos dos diputados debían estar presentes para escuchar los criterios de los ciudadanos y un acta sería cuidadosamente levantada. El Partido velaría por el proceso y conduciría la reunión, para sorpresa de todos los delegados. Sin embargo, los argumentos del pueblo fueron interminables, enunciados históricos-sociales-económicos-políticos y culturales surgieron de cada espacio de debate. Hoy sigo recordando uno, el más demoledor de todos.

“Esta ley no puede llegar así a la Asamblea”.

Aquella noche fue un termómetro de la crisis de representatividad del parlamento cubano. La desaprobación por unanimidad de la inclusión de Campo Florido como parte de la nueva provincia Mayabeque debía ganarse allí, en aquel espacio sin agua, sin luz en las calles, sin guaguas y sin tiendas de venta de artículos de primera necesidad. Los diputados presentes intentaron soportar estoicamente aquel gesto masivo de desconfianza hacia su gestión legislativa.  Y una gran verdad corría de boca en boca, “si esto llega a la Asamblea, será aprobado por unanimidad, como todo”.

Sin financiamiento de la CIA o de la USAID comenzaron a aparecer misteriosos carteles por Campo Florido. Los mecanismos de presión hacia los tres delegados que aún permanecíamos firmes en la negativa se intensificaron. Las reuniones con los militantes del Partido se hicieron más frecuentes. Un día, apareció una guagua que nos llevó a una misteriosa reunión con la Secretaria General del Partido en La Habana y el entonces presidente de la Asamblea Provincial, entre otros funcionarios de distintas esferas.

Un documento que listaba todas las ventajas de pasar a la nueva provincia fue leído. “Ahora sí no queda nada que hacer”, pensé. Al final, una pequeña oración señalaba: “pero si aún después de todo lo enunciado, los residentes en Campo Florido insisten en pertenecer a la provincia de La Habana, será tenida en cuenta su decisión”.

Nuevamente todas las reuniones fueron coordinadas en menos de 72 horas. Esta vez, los delegados conducirían la cita. Nadie entendió ni una palabra de los catorce primeros párrafos del documento. Llegado el momento de votar, 10.000 habitantes levantaron su mano por el “No”. La nueva división político administrativa fue aprobada por unanimidad en el parlamento unos días después, sin Campo Florido en Mayabeque. Ante la mirada atónita de 10.000 ciudadanos, el presidente Raúl Castro le pidió a Lázara Mercedes López Acea que explicara los debates en Campo Florido como ejemplo de discusión democrática. López Acea titubeó.

Hace pocos días el parlamento cubano volvió a reunirse. Poco se mencionó sobre la esperada reforma migratoria. Los nuevos impuestos aduanales también pasaron sin penas ni glorias. Oportunamente, no le tocó al Ministerio de la Informática y las Comunicaciones rendir cuentas sobre el estado de la millonaria inversión en el cable de fibra óptica que incrementaría el acceso a Internet en Cuba. Tampoco se habló una palabra de la doble moneda, o de los bajísimos e insultantes salarios que perciben los profesionales cubanos. Los entusiastas de Justin.tv no consideraron siquiera la opción de transmitir en vivo los debates de la Asamblea y tuvimos que quedarnos, en el mejor de los casos, con los angostos reportes de la prensa nacional.

Hace pocos días recordé aquellos momentos valientes de Campo Florido y la más lúcida de las decisiones de 10.000 habitantes que ni siquiera se pusieron de acuerdo entre sí: “las leyes que queremos no van a ser aprobadas en la Asamblea”.

Escrito por Elaine Díaz

julio 24, 2012 a 10:36 am

Escrito en Crónicas

El insoportable mito de la libertad de prensa

con 37 comentarios

En Cuba no hay libertad de prensa. Punto. Siguiente párrafo.

La afirmación anterior no debería sorprender a nadie. Cuando se trata de juzgar el trabajo en otros países, me agrada comenzar por el reconocimiento tácito de las fallas del nuestro. El enfrentamiento sin miedo de nuestras propias carencias nos prepara para el análisis desapasionado de los errores del otro. Como decía algún amigo en la blogosfera, después de repetir el enunciado en alta voz, deja de sonar terrible e, incluso, nos lanza hacia la búsqueda de posibles soluciones.

Y, precisamente, en eso de la libertad es buenísima la prensa estadounidense. Desde la Academia hasta las aceras por donde camina la ciudadanía, pasando por las salas de redacción de cada medio pululan aquellos enunciados sobre la neutralidad, la importancia de contrastar fuentes, la objetividad y el cuarto poder.

Es entonces cuando resulta una verdad de perogrullo mirar hacia la nación del Norte si se trata de revertir los errores de la maltraída prensa nacional, ¿cierto? Nada mejor en este intento que apuntar la mirilla hacia los diarios con mayor prestigio, como el Boston Globe, por citar un ejemplo.

Confieso que odio las entrevistas. Pero el hecho de ser mujer, bloguera, profesora y periodista cubana está sobrevalorado últimamente como valor noticia y uno termina recibiendo varias peticiones en el correo electrónico. Si por miedo escénico o aburrimiento osaras rehusarte categóricamente, la imparcial prensa extranjera pasará a calificarte de “cibermambí con miedo”, como alguna vez hizo el corresponsal de la BBC en Cuba, Fernando Rasvberg.

Pero hay entrevistas que difícilmente puedes evadir, sobre todo cuando llegan acompañadas de la petición de un amigo. Y así llegó hasta mí el reportero del Boston Globe, Abraham Riesman. Su interés en la intranet cubana me sorprendió. La ausencia de explicación oficial sobre el cable de fibra óptica, el mercado negro por donde pululan cuentas domésticas de acceso a Internet y hasta la blogosfera cubana habían sido motivo de cuestionamientos desde muchísimos medios. La Red Cuba, hasta la fecha, se mencionaba en muy pocos artículos.

De las cinco preguntas, una me llamó la atención: “Why do you think the Cuban government still uses the Cuban intranet instead of only using the global Internet?” Había estado siguiendo algunas informaciones sobre la replicación de servicios muy usados en el mundo occidental como Facebook y Twitter en países como China. La percepción que intentaban dar los medios estadounidenses al respecto sugería la puesta en práctica en China, Rusia e Irán de una Internet paralela al servicio global que existe actualmente.

Me imaginé a Cuba creando su propia Internet y me pareció un buen inicio para cualquier programa humorístico de fin de semana.

“No considero que el gobierno cubano utilice la Intranet como alternativa de acceso a la Internet global”, le expliqué a Riesman. “La Red Cuba, al ser un servicio que se provee desde servidores cubanos y con tecnología nacional es más fácil de generalizar que el acceso a la red global, que depende de la conexión mediante satélite o cable de fibra óptica. La implementación de servicios como el correo electrónico y los sitios web con información útil para los ciudadanos desde extensiones .cu pretende aumentar las posibilidades de acceso a la información de los ciudadanos en medio de una difícil coyuntura tecnológica”.

Por si quedaban algunas dudas, puntualmente añadí “a mi juicio, Cuba no está intentando ni ha intentado nunca crear una Internet paralela y renunciar al acceso a los servicios globales”.

La honestidad intelectual también está sobrevalorada. Y la absurda política informativa que entorpece la producción de contenidos desde los medios en la Isla parece tener réplicas en muchos lugares del mundo, incluso en la tierra de las libertades.

Hoy recibí en mi correo el artículo final de Riesman: “Iran´s network in a bottle”. Creí que, cortésmente, el corresponsal radicado en New York me enviaba alguno de sus más recientes reportes; pero, cuando comencé a leer supe que las dudas sobre la Intranet cubana parecían tener el más aberrante de los destinos informativos: hacer creerle a la opinión pública que Irán, Corea del Norte, China y Cuba estaban intentando cambiar el acceso a la red global por una suerte de réplica nacional.

Confieso que me enferma cada vez que igualan estas cuatro naciones. Las diferencias históricas, culturales, políticas, sociales y de cualquier orden son tan visibles entre Irán, Corea del Norte, China y Cuba que comienzo a sospechar de la calidad del sistema educacional de aquellos periodistas que pretenden comparar realidades tan diversas y encontradas entre sí.

En su recién producida teoría de la conspiración, Riesman incluye dos párrafos donde, de un plumazo, condena nuestra emergente Red Cuba.

Even in a nation where access to the World Wide Web is more widespread, a walled-garden network can become a lasting and effective tool. The shining example here is Cuba. It offers a two-tiered system in which access to the global Internet exists, but most people still end up using a closed-off substitute.

Ante tan desesperante estado de cosas supuse que padecía de una ingenuidad crónica. Desde los pasillos del Ministerio de Informática y las Comunicaciones debía estarse planeando un secuestro al acceso a los servicios globales en la isla pero, hasta donde sabía, los indispensables servicios de Google o Facebook que se encuentran bloqueados en la Isla (fuera de las instituciones con una abominable estrechez mental que aún persisten) habían sido retirados por ¡qué sorpresa! estas dos empresas.

Consulté entonces las fuentes, importantísimas para la prensa estadounidense, de tan importante revelación y apenas encontré dos nombres: “Sam Kellogg, an undergraduate at Lewis & Clark College who recently lived in Cuba to research computer use there” y “Orlando Luis Pardo Lazo, a Cuban dissident blogger”. Revisé nuevamente. Nada. Ni un memorándum de la Seguridad del Estado de Cuba que se hubiera filtrado, ni una declaración oficial del MIC, ni alguna que otra disposición ministerial, ni una oración de alguna reflexión de Fidel Castro.

La única prueba que Abraham Riesman consideró para sostener que Cuba pretende convertir la Red Cuba en la alternativa nacional a Internet es su fértil imaginación, la entrevista a dos ciudadanos y el oportuno desconocimiento de la opinión de una tercera persona, cuyas respuestas contradecían la tesis que quería demostrar en su artículo.

Respuestas a la entrevista del periodista Abraham Riesman, de The Boston Globe

AR: How often do you access the Cuban intranet? And how often do you access the global Internet?

ED: Primero hay que definir qué se entiende por la Intranet cubana. Si se refiere a la Red Cuba, compuesta por los sitios web y los servicios con extensión .cu, accesibles desde diferentes redes cubanas como Infomed (el servicio para el personal médico) entonces accedo frecuentemente. Pero, como docente de la Universidad de La Habana debo aclarar que la Facultad de Comunicación, en la cual imparto clases tiene acceso a Internet sin diferenciación entre la Red Cuba e Internet global. A esta última accedo todos los días.

-What kinds of things are on the Cuban intranet?

La Red Cuba contiene más de dos mil dominios registrados bajo la extensión .cu. Estos incluyen sitios web oficiales de empresas, ministerios, medios de prensa, servicios a la ciudadanía como el Portal del Ciudadano, servicios de correo electrónico institucional, entre otros. Además de la Red Cuba, nuestro país cuenta en sus instituciones con redes internas para el almacenamiento y el intercambio de información. La Universidad de La Habana cuenta con una red interna para la subida de la bibliografía de los estudiantes así como servicio de correo electrónico.

-What do you have to do in order to access the global Internet? Is it difficult to do?

Básicamente, como le explicaba en la pregunta 1, el acceso a Internet global y a la Red Cuba se hace de la misma forma. La mayor dificultad radica no en la posibilidad de acceso, que poseo por ser docente de la Universidad, sino en la velocidad de la conexión, extremadamente lenta comparada con otros países ya que Cuba se conecta a Internet mediante satélite y cuenta con apenas 229 megabytes por segundo para la salida y 458 megabytes por segundo para la entrada.

-Why do you think the Cuban government still uses the Cuban intranet instead of only using the global Internet?

No considero que el gobierno cubano utilice la Intranet como alternativa de acceso a la Internet global. La Red Cuba, al ser un servicio que se provee desde servidores cubanos y con tecnología nacional es más fácil de generalizar que el acceso a la red global, que depende de la conexión mediante satélite o cable de fibra óptica. La implementación de servicios como el correo electrónico y los sitios web con información útil para los ciudadanos desde extensiones .cu pretenden aumentar las posibilidades de acceso a la información de los ciudadanos a la información en medio de una difícil coyuntura tecnológica. A mi juicio, Cuba no está intentando ni ha intentado nunca crear una Internet paralela y renunciar al acceso a los servicios globales; prueba de ello es que la mayor parte de los servicios mundiales más usados son accesibles desde el país, como Google, los servidores internacionales de correo electrónico, las redes sociales (Facebook, Twitter), los servidores internacionales de blogs, etc.; aunque están puntualmente bloqueados algunos de estos en varias instituciones.

-How do you feel about the overall web situation in Cuba? Do you get frustrated? Are things changing for the better or the worse?

La conexión en Cuba es extremadamente lenta. Hay una brecha digital de la cual se habla poco que no consiste ya en el acceso, sino en la calidad de la conexión. De la rapidez con que te puedas conectar dependerá el uso intensivo de la web y de algunos de sus servicios. Para la mayoría de los cubanos que alguna vez se ha conectado a la web (14 por ciento de la población apenas en 2010), muchos servicios continúan siendo inexistentes o inaccesibles. Elementos tan básicos como la descarga de vídeos, el streaming, entre otros, son casi imposibles de realizar desde Cuba debido a la velocidad de la conexión. Eso implica una brecha digital doble, en primer lugar debido al acceso y en segundo lugar la que se provoca a partir de la velocidad de la conexión; a lo que sumaría una tercera brecha, de orden cultural, que comparten la mayoría de los países en América Latina y el Caribe y que tiene que ver con el uso y la apropiación con sentido de la tecnología.

Si finalmente entra en funcionamiento el cable de fibra óptica fruto de negociaciones con Albatel y que arribó a Cuba el año pasado, supongo que la calidad de la conexión va a mejorar, aunque en declaraciones oficiales para el diario Granma, órgano del Partido Comunista de Cuba, el gobierno dijo que esto no supondría un aumento en la cantidad de usuarios; lo cual mantiene el problema exactamente en el mismo punto, con una ligera mejoría para los que actualmente se benefician con el acceso a Internet.

Escrito por Elaine Díaz

julio 14, 2012 a 3:42 pm

Escrito en Periodismo

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Sin salida

con 17 comentarios

“Me voy”

“¿A dónde?”

“No lo sé, aún…”

“¿Estás seguro?”

“No”

“Quédate entonces”

“¿Para qué?”

“No lo sé, aún…”

Un cartel con letras chapuceras escritas a mano ocupa la puerta de su casa. “Se vende”, reza. Un cuarto de siglo ha pasado por su rostro. No exactamente. Apenas algunos meses desde la última vez que nos encontramos. “Lo siento, creo que les fallé, creí que podía pero ellos ganaron, igual renuncio, aunque no sé si les sirva de consuelo”. “Hiciste lo que pudiste y, por primera vez en cinco años, sentí que podíamos ganar”. “De cualquier forma no fue suficiente”. “Fue más que nada”.

Reviso nuevamente el cartel en la puerta de su casa. Su hija tose. La conversación termina. Han encendido los grupos electrógenos. Dieciséis baterías despiden humo. Las puertas se cierran una tras otra. Las madres corren a recoger la ropa de las tendederas.  Alberto mira desconsolado los pastos, antes verdísimos y vuelve a sentir miedo del próximo derrame de petróleo que envenenará sus vacas. El apacible domingo vespertino ha finalizado. En la radio, el locutor de algún programa regaña a la ciudadanía irrespetuosa que provoca ruidos innecesarios por cuenta propia.

En septiembre cumplirá seis años el emplazamiento de generación distribuida ubicado en la Carretera del Comino, perteneciente al Consejo Popular de Campo Florido, en el municipio La Habana del Este. En octubre habrán pasado seis años de aquella primera carta enviada al Jefe de Atención a la Población del Consejo de Estado y a la entonces ministra de la industria básica Yadira García alertando sobre el “ruido permanente, insoportable, que causa malestar, irritación, dolores de cabeza” y obliga a más de 600 personas a “vivir a puertas cerradas y sin poder ver el televisor o escuchar música”.

En diciembre se cumplirán dos años del envío de la primera carta de denuncia de esta situación a Granma sin que hasta la fecha haya sido considerada digna de publicación. En abril del próximo año celebraremos el primer aniversario de la “renuncia” de la presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular de la Habana del Este, última receptora del informe pormenorizado de daños ocasionados por los grupos electrógenos.

Algún día inexacto de un futuro cercano se cumplirán igualmente años de la ejecución del último estudio de impacto ambiental cuyos resultados tampoco fueron compartidos con la población o el gobierno local. Las pipas de petróleo continúan desafiando a la población y entran victoriosas por la destruida carretera interna del pueblo para abastecer las dieciséis baterías.

En julio habrán pasado quince años de la aprobación de la Ley 81 del Medio Ambiente. La misma legislación que regula en su artículo 24:

“toda actividad susceptible de producir efectos significativos sobre el medio ambiente o que requiera de un debido control a los efectos del cumplimiento de lo establecido por la legislación ambiental vigente, estará sujeta al otorgamiento de una licencia ambiental  por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de conformidad con lo que al respecto estipule ese organismo, quien establecerá asimismo los tipos y modalidades de dicha licencia”.

En diciembre, la ingeniera Msc. Andrea Guntín Pombo, representante del CITMA en este municipio en el año 2006 quizás no recuerde cuando le comunicó a la presidenta de la Asamblea Municipal (que casualmente también “renunció”) y al director de la Organización Básica Eléctrica que este Grupo Electrógeno no había sido aprobado por la Delegación Provincial del CITMA, por lo cual se debía tramitar la documentación requerida para su debida legalización presentando la solicitud de Microlocalización en la Dirección Provincial de Planificación Física y la Licencia Ambiental en la Delegación Provincial del CITMA.

Dentro de una semana, habrán pasado dos años desde que pedí en una denuncia pormenorizada enviada a la Asamblea Municipal del Poder Popular de Habana del Este

1. “La suspensión del funcionamiento del emplazamiento de generación distribuida ubicado en la Carretera del Comino, perteneciente al Consejo Popular de Campo Florido, conforme a lo estipulado en el artículo 26 de la Ley 81 de Medio Ambiente hasta tanto no se obtenga la licencia ambiental requerida de manera obligatoria para ejecutar obras de este tipo”.

2. “El establecimiento de una demanda judicial al organismo ejecutor por contravenciones a la ley 81 del Medio Ambiente. Esto incluiría: a. El pago por parte del organismo ejecutor de las multas correspondientes al inciso a) del artículo 5 del Decreto Ley 19 del año 2000 por contravenciones en materia de Licencia Ambiental. b. El pago por parte del organismo ejecutor de las multas correspondientes a los incisos a) y b) del artículo 11 del Decreto Ley 19 del año 2000 por contravenciones respecto a ruidos y vibraciones y c. El pago por parte del organismo ejecutor de las multas correspondientes al inciso a) del artículo 12 del Decreto Ley 19 del año 2000 por contravenciones en la emisión de gases tóxicos”.

Es domingo y solo algunos tercos insisten en recordar la habitual tranquilidad que alguna vez existió en Campo Florido. Afuera, las dieciséis baterías se preparan para continuar con su canto triunfal. Las puertas suenan, chillan, el enojo corre de boca en boca. Pero nada tiene que temer la gloriosa Revolución Energética. Los que ayer iban a morir por ti, hoy se mudan…

Cobertura completa sobre el tema: aquí, aquí y aquí

Escrito por Elaine Díaz

julio 9, 2012 a 8:32 am

Escrito en Crónicas

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La lupa y la miopía

con 79 comentarios

Regocija el alma a cualquier profesor ver a sus estudiantes recién graduados llenar las poquísimas cuartillas con que cuenta la edición diaria de Granma. Alegra el día escucharlos en la radio, ver sus primeros pases en directo en la televisión. Uno recuerda sus cuestionamientos en el aula, sus posiciones críticas, sus ganas de cambiar la isla y su compromiso con el futuro de la nación cubana y cree – o quiere creer – que esta vez la prensa sí cambiará.

Una vez graduados, sintonizar por casualidad ese canal donde se transmite en horario vespertino la Mesa Redonda y sentir la seguridad con que enfrentan el peliagudo tema de la política estadounidense y la reelección de Barack Obama enorgullece a quienes los vimos crecer hasta convertirse en agudos analistas políticos, culturales, deportivos… Leer el resto de esta entrada »

Escrito por Elaine Díaz

junio 19, 2012 a 10:07 pm

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El estereotipo

con 129 comentarios

Cree el cubano vanidoso que emigra a una aldea capitalista que el mundo entero se compone de malls y restaurantes de lujo. Cree, además, que cada uno de los que sale de la isla irá corriendo detrás de las veintitantas marcas de queso azul y de la ansiada carne de res. Impactado por el tamaño de tiendas a las que apenas pueden acceder unos cuantos, cree además que una vez que se ha visto “el mundo” se tiene el derecho de realizar una alfabetización capitalista para el resto desde el más absoluto desprecio por la experiencia individual.

Ignora el cubano vanidoso que ser comunista puede constituir una elección personal y legítima sin imposiciones ni conveniencias. Anémico de argumentos, intenta explicarse la adhesión al proceso revolucionario cubano a partir de “oportunismos” y “prebendas” porque no consigue respetar, no ya comulgar, con la defensa de un sistema político otro, aunque se encuentren (qué paradoja) en la tierra de las libertades, de la inclusión, de la democracia. Leer el resto de esta entrada »

Escrito por Elaine Díaz

junio 10, 2012 a 6:41 pm

Escrito en Crónicas

Pasajeros

con 54 comentarios

Ya he perdido la costumbre de escribir. El miedo ante la página en blanco comienza a convertirse en pánico y, de pronto, no sabes con qué frase exacta comenzar. Quizás por eso he posteado a ratos en cualquier esquina de Río de Janeiro, sin llegar a ponerlo nunca en blanco y negro. Pero contar la experiencia para aquellos que piden “un post”, de esos de costumbre, los de cuatro o cinco párrafos, parece ineludible. Entonces, intentaré hacerlo de la mejor manera posible.

Confieso que le tengo pánico a los aeropuertos. El aeropuerto, para cualquier ciudadano cubano, entraña una sensación de pérdida irreparable… el infeliz que despacha las maletas de quienes amas a otro rincón del mundo, aquel que cobra el impuesto y, por último y no menos desgarrador, los trámites ante la puerta de salida. Leer el resto de esta entrada »

Escrito por Elaine Díaz

junio 6, 2012 a 8:29 am

Escrito en Crónicas

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