La Polémica Digital

Espacio para debatir sobre Cuba

Archivo de Autor

Lástima y enojo

with 41 comments

Para los conectados, el resto del mundo tiene Internet. O busca la manera de tenerlo. O, simplemente, no les interesa acceder a la red, con lo cual pueden dejar de preocuparse por ellos. Para los desconectados, como mi madre maestra, mi abuelo campesino, mi tía bibliotecaria, mis primos estudiantes de tecnológicos y preuniversitarios, Internet es un elemento prescindible en sus vidas. “Es como otra pantalla de televisión”, me decía mi madre cuando accedió por primera vez. “Tremendo aburrimiento”, confirmaba mi primo después de ver únicamente Facebook.

Para aquellos que están justo en el medio, entre el haber tenido y el no tener, la situación es más dramática. La comprensión absoluta de lo que desaprendes cada día teje una suerte de autocompasión dañina que se transforma en lástima y enojo. Lástima de ti misma, ante la imposibilidad de dominar el 90 por ciento de las herramientas gratuitas que hay en la red para hacer un mejor periodismo, o navegar diarios online de todo el mundo para detectar a tiempo las tendencias, los cambios. Lástima de tu acceso a jarabes de 300 MB mensuales donde la elección de una página u otra, de la descarga de un documento u otro es dramática, tormentosa, agobiante. Y enojo ante la pasividad, la ignorancia, la incomprensión y la lentitud de los cambios en torno a este tema, la falta de información sobre la ruta trazada, las inversiones por venir, la disminución de los injustísimos precios. Enojo ante la ausencia de una luz al final de este túnel infinito.

Hace varios días, en una conferencia sobre participación social e Internet en Cuba, alguien sugería atinadamente que la preparación de los sujetos y la formación de habilidades y competencias para un uso consciente y sustantivo de las TIC era más importante que los dispositivos y la red misma. Y yo coincidía. En un noventa y nueva por ciento. El uno por ciento de sospecha lo dejaba para el momento en que tienes a un profesional gratuitamente formado, profunda y absolutamente crítico, consciente y empoderado, desaprovechado ante el infranqueable muro que supone no tener acceso. Dejaba el uno por ciento de la sospecha, egoístamente, para mí.

Written by Elaine Díaz

noviembre 12, 2013 at 11:37 am

Publicado en Dudas

Tagged with ,

¿Qué está pasando?

with 42 comments

Supe que había una menor de edad con dengue en mi cuadra por Facebook. Así de raro como suena en un país con un 25 por ciento de penetración de Internet. Su madre publicó en esta red social que salía para el hospital donde estaba ingresada la nena. Extremamos las medidas de precaución, cuidamos cada lugar donde se depositaba agua dentro de la casa; pero poco o nada pudimos hacer ante la combinación fatídica de lluvia + suciedad. Los tanques de basura siguen desbordándose y, según fuentes autorizadísimas cuyos nombres no puedo citar, está prohibido mencionar la palabra dengue, como en algún momento estuvo prohibida la palabra cólera.

Así de simple. HAY DENGUE EN LA HABANA. Repítanlo varias veces. Verán que nadie muere por enunciar la oración. De hecho, la gente comienza a enfermarse y a morir cuando un grupo de cómplices hace caso omiso a las alertas epidemiológicas y decide tapar el tema so pena de… ¿qué? ¿Quizás de ser acusados de país donde se enferman las personas? Pues bien, nunca ha dejado de haber dengue. Solo que en la temporada anterior, nos pusimos serios, tomamos medidas drásticas y conseguimos contener la enfermedad, por unos meses. Leer el resto de esta entrada »

Written by Elaine Díaz

noviembre 7, 2013 at 11:04 am

Publicado en Dudas

Tagged with

Nada

with 50 comments

En Campo Florido hay una tienda recaudadora de divisas; que cambia artículos de mal gusto por papelitos de colores; hay una escalera infinita que va desde el parque hasta algunas casas; hay una farmacia, un modestísimo punto de ETECSA, un liceo que sirve de sede al reggaetón, un policlínico, algunas paradas de guaguas y mucho aburrimiento. En el Sevillano hay varios parques gastados por el tiempo y la desidia que funcionan como baños públicos. Hay una bodega, varios paladares, el bar restaurante Melesio del grupo Buena Fe; otra farmacia, un gimnasio por cuenta propia, un agromercado y mucho ruido. A algunas cuadras de distancia, en el Mónaco, hay un cine que se nos muere ante los ojos cómplices del gobierno local y los funcionarios de cultura.

Cuando era niña, mi madre me traía a la Habana Vieja; porque Guanabo y Campo Florido tenían anemia de cultura. El transporte público de los años ´90 era pésimo y la solución era tomar el tren de Hersey. A veces, cruzábamos la bahía en la lanchita y nos íbamos a Regla a comprar sellos. Mi madre era maestra. Y los sellos eran muy baratos. Pero un día se llevaron la lanchita de Regla; y mi madre sintió miedo de volver a llevarnos a La Habana, que en aquellos tiempos era un sitio lejísimo y “de lo más bonito”. Así que no volví a verla hasta la Universidad. Junto con los primeros pasos en el periodismo, llegó la euforia por los cines, los teatros, el festival de ballet, los grandes conciertos. Yo quería coleccionar momentos; porque en los ´90, uno nunca sabía cuándo regresaría a la ciudad. Leer el resto de esta entrada »

Written by Elaine Díaz

noviembre 2, 2013 at 9:06 pm

Publicado en Crónicas

Excluidos

with 15 comments

El buenazo de Fidel Alejandro me invitó a compartir sus clases de Aplicaciones computacionales en el grupo de segundo año de Periodismo. Como parte del rediseño del plan de estudios, Fide preparó un programa de lujo donde los muchachos aprenden nociones básicas de edición de audio, imágenes, videos, gestión incipiente de redes sociales y búsqueda y recuperación de información en la web. Mi conferencia iba sobre los derechos de autor – porque los estudiantes cubanos no pueden seguir usando Word sin que al menos les dé cargo de conciencia-. Y mi power point tenía un montón de imágenes cómicas para ganar la atención de un grupo inquieto y desafiante.

Captura de pantalla

Captura de pantalla

Leer el resto de esta entrada »

Written by Elaine Díaz

octubre 29, 2013 at 9:47 am

Publicado en Comentario

Teloneros

with 5 comments

Yo creo que la Facultad de Comunicación tiene que dejar de extrañar lo que nunca fue. Y también creo que deberíamos dejar de lloriquear por la generación perdida y por los alumnos de la graduación aquella y por la revista Graffiti, una fiesta del periodismo, la literatura y el pensamiento profundo; o por el humor de Score. Porque si uno se la pasa extrañando las clases de Juan Orlando Pérez pierde de vista lo que tenemos. Y lo que tenemos es tan bueno como aquellos días de Graffiti, solo que más caótico, desordenado, catártico, agónico; como solo podría serlo bajo la era del reggaetón y el trabajo por cuenta propia. Una era descafeinada donde ya ni siquiera alguien “se va”, con todo el tirón de puerta que implica largarse y listo, sino que viajan… Y deberás darle el beneficio de la duda durante dos largos años, al cabo de los cuales ni siquiera te importará el nombre del prófugo de la responsabilidad histórica.

Yo creo que cuando la Facultad de Comunicación deje de extrañar lo que nunca fue, comenzará a gozar la infinita fiesta que se nos escapa antes nuestros atormentados ojos cada día. Cuando dejemos de soñar una FEU a imagen y semejanza de aquella de Yenira Estenoz y Tamara Roselló comprenderemos que los muchachos de ahora, un poco más desnutridos, también vienen a la Facultad a pintar y organizar los Festivales de Cultura los fines de semana, y hacen una ponina con su consumido estipendio para comprar pan con mayonesa y refresco y quedarse hasta por la tarde haciendo origamis de papel blanco. Va y nos da por preguntarles a nuestros reguetoneros estudiantes; que se equivocan todos los días – como cuando la generación virtuosa, lo único que estos tienen Internet para amplificar y escandalizar a mojigatos decisores políticos – quién los mandó a hacer esos bichos con cintas amarillas y te responderán que nadie, que la cosa va por ellos, que es su exposición de fotos por los Cinco sin convocatoria nacional. Leer el resto de esta entrada »

Written by Elaine Díaz

octubre 26, 2013 at 9:09 am

Publicado en Crónicas

El caso Amanda

with 24 comments

Amanda tenía un miedo del carajo cuando empezó a hablar. Y a mí me parecía que estaba exagerando, que aquello no era para tanto, que por mucho relajo que tuviera el director en el preeuniversitario, el terror de Amanda no tenía lugar. Y le añadí una dosis propia. Resulta que Amanda no se llamaba Amanda, ese era el nombre que usaríamos para la serie de artículos. Le dije que no podría protegerla, que si el tipo encontraba los posts llegaría fácilmente a ella, porque vería mi nombre y mis apellidos y nuestros apellidos eran los mismos, pero invertidos, porque mi mamá se había casado con su tío por parte de padre; y mi papá con su tía por parte de madre. Como si no hubiera más seres humanos en este país. Pero ambas sobreestimamos a Ernesto. Amanda tuvo el mismo terror hasta el día en que la culpa del chivatazo recayó en otra persona. Ernesto no buscó apellidos. Él, tan básico, se leyó la serie y descargó todas sus amenazas en la única niña de la escuela que se llamaba de igual modo.  Leer el resto de esta entrada »

Written by Elaine Díaz

octubre 23, 2013 at 12:21 am

Publicado en Comentario

Ruidos

with 18 comments

Los residentes de este barrio sienten la necesidad imperiosa de crear sus propios sonidos, quizás como huella local distintiva de otras zonas residenciales. La repetición de los mismos códigos diariamente te permite prescindir del reloj como tecnología de ubicación temporal. Pasada la una de la tarde, el tamalero atormenta tus oídos con su pregón, al que le incluye una suerte de rumba de Estadio Latinoamericano cuando gana Industriales. Tan-tan-ta-tan-tan… tan-tan-ta-tan-tan. Presumo que es un palo y una cazuela.

Si logras sobrevivir hasta las dos, notarás el aumento progresivo del volumen de la música en el agromercado. A estos compañeros vendedores de alimentos, aburridísimos con sus precios inalcanzables, hay que reconocerles el esfuerzo por regalarnos un repertorio variado. Te guste o no, “seguro que necesitas, agua bendita” en la tarde. Las mañanas son para los Abba y el cierre para el reggaetón – dice Word que se escribe así, yo ni idea -. De lunes a viernes incluso tenemos una cassette de chistes. Nada nuevo, los mismos pujos que escuchaban los cubanos cuando la walkman, que inauguró la era del consumo individual de ruidos insoportables o música según convenga, era apenas un sueño. Leer el resto de esta entrada »

Written by Elaine Díaz

octubre 19, 2013 at 1:49 pm

Publicado en Crónicas

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 298 seguidores