Archivo para febrero 7th, 2011
Cuando las cartas no llegan II
Su nombre es Lilieth. Tiene dos años y caminaba por la destruida calle interna del pueblo cuando la encontré. Ocho baterías de los grupos electrógenos estaban encendidas en ese momento. Apunté la cámara de fotografías en su dirección y la niña se paró al instante. Sabedora de la atención que ganaba comenzó a adoptar las posiciones que seguramente había usado en cientos de fotos anteriores.
Le expliqué a su madre que estaba entrevistándome con los vecinos para saber sus opiniones sobre el emplazamiento. La cara de Yuliet se transformó en una mueca y, después de unos segundos, le preguntó a la niña “Lili, ¿dónde están los electrógenos?”. La pequeña alzó los dedos, apuntó en la dirección correcta y se llevó las manos a los oídos. Yuliet se alejó convencida de que esa respuesta había sido suficiente.
El ruido provocado por la instalación del emplazamiento se ha convertido en uno de los aspectos que más afecta a la población residente en el lugar. En el artículo 147 de la Ley 81,
queda prohibido emitir, verter o descargar sustancias o disponer desechos, producir sonidos, ruidos, olores, vibraciones y otros factores físicos que afecten o puedan afectar a la salud humana o dañar la calidad de vida de la población.
En varias de las cartas enviadas por los vecinos a diferentes autoridades durante el período comprendido entre los años 2006 y 2010 se señalan afectaciones a la salud provocadas por la exposición a estos altos decibeles como son: dolor de cabeza, pérdida de la audición, pérdida del sueño y alteraciones nerviosas, entre otros. Leer el resto de esta entrada »